Se viene la suspensión de las reuniones sociales para todos, sin distinciones en el país.
En el caso de las medidas restrictivas que el sábado analizó el Gobierno de Mendoza, como consecuencia lógica de la suba vertiginosa de contagios, se busca disminuir los contactos estrechos pero salvaguardando lo más que se pueda el impacto económico.
Todos los pasos que se fueron dando aquí con las aperturas protocolizadas por sectores portaban la intención de eludir el fuerte dilema entre salud o economía que caracteriza a las decisiones en el área metropolitana de Buenos Aires, donde el coronavirus está provocando mayores estragos.
Ese es el punto específico que está detrás de la réplica que le hizo Rodolfo Suarez a Alberto Fernández, quien había puesto a Mendoza entre los malos ejemplos de disparada del virus, cuando anunció la extención de la cuarentena hasta el 16 de agosto: "Es importante destacar que las decisiones las estamos tomando en base a los datos de Mendoza, y no a las apreciaciones inexactas que el Presidente presentó sobre nuestra provincia, en su conferencia de prensa de ayer", lanzó el Gobernador.
Al margen de la discusión estadística, cada vez surgen más testimonios de falencias de criterio procedimentales acerca de si hay que testear o no a personas que manifiestan sentir síntomas, o a quienes se presentan por haber tenido contacto con un caso que resultó positivo, o cuándo efectivamente se debe internar a un paciente. Además, no son pocos los que relatan haber tenido dificultades para que atendieran su requerimiento relacionado con sospechas de contagio.
Las autoridades provinciales de Salud deberían prestarle atención a estas falencias operativas en el triage que podrían convertirse en el talón de Aquiles del sistema, además de ajustar el cumplimiento de los protocolos en los clústers sanitarios y geriátricos. Somos una región expuesta por estar situada en el corredor bioceánico, pero hoy por hoy se evidencian los problemas que existe de transmisión del virus en el ámbito de los agentes de la Salud.
Con la caja vacía
Sabe el Gobierno provincial que no hay margen para seguir trabando la rueda de la economía porque no tiene espaldas para sostener lo que se pierde en puestos de trabajo y en recaudación. La compensación que debería llegar de la Nación en materia de asistencia financiera seguirá siendo mínima y discriminatoria, a juzgar por los informes del Jefe de Gabinete en el Congreso. Santiago Cafiero ha dicho una vez más que Mendoza recibió muchos recursos (transferencias totales: 20.469 millones de pesos de enero a junio), pero mete en la misma bolsa todo tipo de programas para abultar la suma, sin establecer comparaciones equivalentes entre las provincias y por habitante.
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Y un día casi se le soltó la cadena
Desde que asumió no habíamos visto una confrontación directa del Gobernador con el Presidente. Por estilo o por cálculo político, Suarez se venía expresando en términos contemporizadores hacia el Gobierno nacional. Las críticas, en todo caso, quedaban a cargo de sus allegados o representantes en el Congreso. Y los más duros, Alfredo Cornejo y Omar De Marchi, no necesariamente expresaban su posición.
La defensa de la causa de Portezuelo fue realizada por Suarez ante sus pares en el Coirco, pero destacando el rol de Wado De Pedro por su predisposición dialoguista. Tampoco se le escuchó al Gobernador levantar la voz cuando le reconocieron sólo 1.900 millones de pesos de los 3.100 prometidos por el programa de asistencia financiera. Es más, el Gobierno provincial fue conceptuoso con el ministro del Interior por cooperar en la renegociación con el Banco Nación tan anhelada por la gestión local. Y Suarez fue uno de los mandatarios que bancó tanto la cuarentena dispuesta por Alberto Fernández, como la negociación con los bonistas.
También se apreciaba al cumplimiento de la cuota por el fondo de Portezuelo como una señal positiva más hacia la distensión con la Provincia, luego de las expresiones presidenciales que ponían un manto de duda sobre el financiamiento.
Por la relación, siempre compleja entre gobiernos de distinto signo político, que venía cultivando Suarez con la administración de Alberto Fernández, fue llamativo que el propio Gobernador saliera sin vueltas a criticar la referencia que el Presidente hizo sobre Mendoza, una confrontación de datos pero que conlleva una rispidez política inesperada en el trato con la Nación.
Ya es tradicional en los debates políticos montarse sobre supuesta información sin basamento en datos duros, que tuvo su capítulo para la historia en la intervención del INDEC, y que se reedita con un tema tan delicado como las secuelas de la pandemia. Parece que todo vale para argumentar una posición sin importar lo que diga la realidad. La toma de decisiones en el más alto nivel debiera fundarse, cuanto menos, en información precisa, no al voleo.
Cambiar de caballo a mitad del río
Si bien el gran objetivo de proyecto de Portezuelo del Viento no está caído, son cada vez más las voces que se van pronunciando en favor de la realización de obras alternativas. Y ya el propio Gobernador advirtió públicamente que podría haber otras obras hídricas y energéticas alternativas en carpeta. Citó como ejemplos a la presa El Baqueano (río Diamante) y el parque eólico de El Sosneado.
El proceso licitatorio sigue su marcha, la cuarta cuota fue depositada el 28 de julio, y el cumplimento de los pagos hasta completar los 1.023 millones de dólares que debe la Nación ya están más asegurados. Miguel Mathus Escorihuela, uno de los históricos especialistas hídricos, advirtió que los beneficios de Portezuelo podrían concretarse de aquí a 60 años, sostuvo que es una obra que deberían pagar las provincias del Coirco y la Nación y señaló como imprescindible una presa sobre el río Mendoza aguas arriba de Potrerillos.
Las últimas trabas ocasionadas al megaproyecto y las necesidades imperiosas de obras que tiene la Provincia, por sus efectos y por el impacto económico que generarían, hacen crecer la posibilidad de otros proyectos de menor dimensión y viables en plazos más cortos. El convenio celebrado oportunamente entre Néstor Kirchner y Julio Cobos permite utilizar los fondos, sino para Portezuelo, para otras obras hídricas.
Hay que ver si, llevado por las circunstancias, Rodolfo Suarez resuelve dar un golpe de timón que supondría no solo un efecto sobre el megaproyecto, sino un cambio en su estrategia de gobierno.




