María Ampuero (86) pereció luego de que supuestamente se quemara sola en su casa de Ciudad. Meses antes, sus hijos habían denunciado que recibía malos tratos de un hijastro.

Una anciana murió en extrañas circunstancias e investigan su muerte por una denuncia a un hijastro

Por UNO

Por Rosana [email protected]

La oficina de Asistencia Jurídica de Violencia contra la Mujer de la Corte provincial (Ofavmu) investiga la muerte de una anciana de 86 años que falleció quemada en extrañas circunstancias en su casa cerca del barrio La Favorita, en Ciudad. Antes de su muerte, varios hijos habían acudido a diferentes oficinas del Estado denunciando que la mujer recibía malos tratos de un hijastro, pero nadie intervino hasta que se produjo el deceso de la anciana. De comprobarse que hubo negligencia de organismos estatales, sus familiares podrían demandar al Estado provincial.

El largo peregrinar que debió atravesar María Ampuero (86) habría comenzado en enero del 2012, cuando la mujer vivía sola en su casa del barrio Nueva Esperanza, en los alrededores de La Favorita. En aquel momento, un hijastro de la anciana –hijo de su segunda pareja, que había muerto hace años– tenía su vivienda en frente y se había autodenominado el administrador de la jubilación que recibía la mujer y la ayuda que le brindaban sus propios hijos. A fines de ese mes, y luego de observarle algunos hematomas en la cabeza y el cuerpo, sus hijas la llevaron al médico y éste les dijo que no era conveniente que continuara viviendo sola porque padecía ausencias momentáneas. “A distintos médicos que la vieron en esa clínica les llamaba la atención que cada 15 días llegara con diferentes lesiones”, confió una hija que pidió no ser identificada.

A partir de ese consejo sus hijas se repartían los días para llevársela a sus domicilios de Godoy Cruz y San Martín, pero siempre el hijastro la iba a buscar y se las ingeniaba para traerla de nuevo a su casa.

Preocupadas por esta situación y por la insistencia de su hermanastro, una hija de la anciana acudió a un Juzgado de Familia, luego a Mediación de Godoy Cruz (en donde vivía) y más tarde en la Dirección de Adultos Mayores. A esta dirección volvió el 10 de julio de ese año tras recibir la noticia de que su madre había sido internada con graves quemaduras. Sin embargo, desde allí le informaron “que no podían hacer nada porque ella vivía en una zona roja, y que la habían citado a ella y a mi hermanastro y aparentemente estaba todo bien”, apuntó una de las mujeres que pidió reservar su identidad.

Ese día, y por razones que no están del todo claras, María ingresó a la clínica Aconcagua con graves quemaduras en el cuerpo, por lo que de inmediato se la trasladó al hospital Lagomaggiore. De ese cuadro nunca pudo reponerse y falleció el 22 de ese mes.

Tras el deceso, en la Oficina Fiscal Nº2 se abrió una causa por “averiguación muerte” bajo el expediente 115537/12. Allí una de sus hijas apuntó que un médico que la revisó les indicó que las heridas que presentaba “no eran compatibles con una situación accidental”, y aseguró que la casa en que vivía su madre no se incendió cuando ella se quemó.

Según apuntaron los familiares de Ampuero, tras su muerte su hijastro se apoderó de la casa, vendió todos los muebles y, apelando a amenazas contra sus hermanatras, se las habría ingeniado para poner en venta también la casa de su madrastra. Ahora las hijas de la mujer son representadas por la abogada Carolina Jacky.