Un hombre de 46 años que era intensamente buscado por la policía se entregó en las últimas horas en la Unidad de Investigaciones por ser el presunto autor del disparo que mató a Gabriel Suárez (27), quien murió el miércoles pasado en la terapia intensiva del hospital Schestakow, de .
El sospechoso se ocultó desde el miércoles en distintas viviendas en el barrio Constitución hasta que no aguantó más y con la ayuda de un familiar, decidió entregarse. Es que después de varios allanamientos que realizaron los investigadores por la zona el cerco se cerró y ya no había alternativas de escape para el hombre.
Aparentemente, el acusado la habría pasado muy mal estos últimos días, a tal punto que, según una fuente vinculada con la investigación, "no había comido en las últimas 48 horas".
El sindicado, que fue pareja de la madre del fallecido, habría salido en defensa de su hijo cuando ocurrió el hecho el sábado 25 de marzo, en la esquina de Tropero Sosa y Paula Albarracín de Sarmiento.
Allí se desató una pelea entre familiares, hasta que el detenido intervino y efectuó un disparo que ingresó por el abdomen de Gabriel Suárez, que minutos después fue trasladado de urgencia al hospital Schestakow. Cuatro días después murió.
Apenas sucedió el hecho, nadie quiso hacer la denuncia hasta que se produjo el fatal desenlace. Ese miércoles, después de la muerte de la víctima, todo cambió y de las testimoniales surgió el nombre del ahora arrestado.
Se hicieron varios allanamientos en el barrio donde ocurrió el hecho y se secuestró un machete que aparentemente habría sido utilizado durante la pelea.
Con estos elementos y algunas medidas que pidió el juez de instrucción Pablo Peñasco, se cerró el cerco en torno de este hombre, que no aguantó la presión y finalmente, se entregó acompañado por una de sus hijas.
Quedó detenido en la Unidad de Investigaciones y hoy será trasladado a Tribunales, donde será indagado por el magistrado, en la causa caratulada como averiguación homicidio en legítima defensa.
Riña y otro herido
Además de la víctima fatal, la pelea familiar dejó otro herido. El tío de Suárez, un hombre de 39 años, recibió una golpiza que también lo dejó internado, aunque corrió con otra suerte, ya que pocas horas después los médicos le dieron el alta.
Calificación. Hasta el momento, la causa está caratulada como homicidio en legítima defensa, aunque no se descarta algún cambio, según las pruebas.
Excarcelable. De mantenerse esta acusación e, inclusive, siendo imputado, el sospechoso quedaría en libertad, al ser un delito que no está penado.