A. Gamero y C. [email protected]
Se trata de quien le lavaba la 4x4 al galeno desde hacía ocho años. También están presos el hijo del lavacoches y otro sujeto al que se vio a bordo de la camioneta ya robada.
Tres detenidos por el brutal crimen del médico de la Sexta
Atento y de modales con la gente de su confianza, el doctor Francisco Garás no dudó el sábado por la mañana en sacar la camioneta y ponerle la música del estéreo al Pichirichi para que le lavara la 4x4, como hacía cada sábado desde hacía 8 años, sin imaginarse jamás que sus minutos de vida estaban contados.
Don Francisco no habría ni alcanzado a entrar a su casa cuando, quien venía con el Pichirichi, lo habría metido de un empujón a la vivienda de calle Moldes 535 de la Sexta Sección, para primero, a martillazos y después con un corte letal al cuello, darle muerte a sus 80 años. El robo de la Toyota Hilux negra a plena luz del día -eran alrededor de las 12- no pasó desapercibido para el vecindario. Por eso, tras descubrirse el brutal crimen 12 horas después, la policía no tardó en dar con Ángel Martín Supichapi, alias el Pichirichi o también conocido como el Cordobés, de 43 años, quien cayó preso por el asesinato. Detrás de él fueron detenidos, su hijo de 17 años y quien tiene una estatura de 1,90, y un individuo al que lo llaman Bebo, que fue visto a bordo de la camioneta el sábado a la tarde. Los últimos dos fueron detenidos en Las Heras por orden del fiscal Santiago Garay, tras tres allanamientos, en un impresionante operativo en Las Heras con medio centenar de efectivos. El fiscal especial ordenó que fueran presos Supichapi, su hijo y el Bebo, y los acusó de homicidio agravado criminis causa, que prevé la pena única de perpetua en caso de ser culpables. La versión del lavacoches Ángel Supichapi se abstuvo anoche de declarar en su defensa ante el fiscal pero, previamente, le habría confesado a dos policías que se vio involucrado en el crimen contra su voluntad y a riesgo de muerte. El ministro de Seguridad, Carlos Aranda, confirmó que “cuando fuimos a buscar a este señor no estaba por ningún lado, pero a la tarde (del sábado) dos policías de la Montada lo interrogaron, en una parada de colectivos de Las Heras, sin saber de quién se trataba”. Aranda explicó que “lo abordaron para identificarlo y ahí él les confesó a los uniformados que iba a presentarse a la comisaría porque había estado mezclado en el hecho”. El ministro indicó que “su versión fue que el viernes, dos encapuchados fueron a su domicilio (al del lavacohes) y le dijeron que al otro día le iban a robar la camioneta al doctor. Que si no colaboraba lo matarían. Luego indicó que al día siguiente llegó un hombre que no conoce, quien lo acompañó. Que llevaba un martillo y fue quien metió al doctor Garás a la casa. Y que como el médico se resistía, le pidió ayuda para controlarlo, admitiendo el lavacoches que él lo agarró y el otro lo mató”. La versión fue declarada ante la fiscalía por los dos policías de la Montada que detuvieron al Pichirichi, y afirman haber escuchado ese relato. Los detectives no le creen al imputado y sospechan que el lavacoches trata de proteger a su hijo, quien habría estado en el asesinato. Un giro poco común El sábado por la tarde el 911 recibió la denuncia de que en la barriada de los Cinco Mil Lotes había una Toyota Hilux 4x4 negra estacionada en la zona. El reporte al comando identificó como el “Bebo” a uno de los individuos que se había bajado del vehículo. La policía acudió hasta la zona, se encontró con la 4x4, pasaron la chapa patente y se encontraron conque no estaba pedida, no tenía novedad. Y efectivamente así era, porque a esa hora, las 19 aproximadamente, nadie sabía que Francisco Garás estaba en muerto en su casa y había sido asesinado horas antes. Los uniformados fueron desplazados a otras urgencias y a la 4x4 no se la vio más. Anoche, tras tres allanamientos, no la encontraron y seguía la búsqueda en el Gran Mendoza. Impunidad. Otros casos que preocupan El crimen del doctor Garás se suma a otros casos sangrientos e igualmente preocupantes ocurridos en el último semestre, todos ellos aún sin resolución, al amparo de la impunidad. Se trata de los asesinatos del traumatólogo Sebastián Prado, del abogado del Poder Judicial Marcos Derpich y del taxista José Moreira. Todos estos episodios judiciales están en manos de los superfiscales Daniel Carniello y Santiago Garay. Apenas iniciadas las pesquisas hubo detenciones en los casos de Prado y Derpich, pero con el avance de la recolección de elementos de prueba todos quedaron libres.




