Lo que parecía ser una noche más de rutina para una familia de la capital de Mendoza terminó transformándose en instantes en una pesadilla que costará borrar de sus mentes. Al llegar a su hogar, las víctimas, ante la presencia de sus pequeños tres hijos, se encontraron con un delincuente armado que les apuntó para robarles. El coraje de la pareja y la ayuda de vecinos sirvieron para espantar al malviviente. El hecho ocurrió cerca de las 22.30 del miércoles en el barrio Terrazas de Uno, donde residen varios periodistas. Omar Gómez (27) salió de su trabajo en Las Heras y por allí lo pasó a buscar su esposa, Alejandra Cabrera (38), junto con sus tres hijos de 7 y 4 años, y uno de 3 meses.
Una pareja fue sorprendida al llegar a su casa en Mendoza por un delincuente armado que le quiso robar el auto, donde estaban dos de sus hijos.
Tras el terror en una entradera: “Que no haya pasado nada es un milagro"
Al llegar a su casa, lindante con el barrio Champagnat, Omar se bajó del Chevrolet Corsa Classic que manejaba su pareja para entrar a la vivienda. En brazos llevó a uno de los chicos que iba dormido y lo dejó en una de las habitaciones. Cuando salió para reencontrarse con el resto de la familia, apareció un hombre que le preguntó la hora. Omar le respondió y en ese momento el joven se puso la capucha del buzo, se levantó la campera y sacó un arma de fuego para asaltarlo. Gómez, sorprendido, hizo algunos pasos hacia atrás y le gritó a su mujer “está armado”, e inmediatamente empezó a correr y a alertar a los vecinos. La intención del delincuente era llevarse el Corsa de la familia, ya que rápidamente se abalanzó contra el auto, en cuyo interior estaban Alejandra y dos de sus hijos (entre ellos, el más pequeño). El ladrón intentó abrir las puertas del vehículo, pero afortunadamente estaban bloqueadas por el cierre centralizado. “Se puso del lado que estaba el bebé y apuntó contra el vidrio haciendo que iba a disparar”, relató Omar.
Finalmente, Alejandra tomó valentía, arrancó el vehículo ante la intimidante presencia del hombre y se fue tocando bocina para alertar sobre lo que sucedía. Ante esto, el ladrón se esfumó y abandonó la zona, aunque no con las manos vacías. Aprovechó que la puerta de la casa estaba abierta y que las víctimas no estaban para agarrar una notebook y una Playstation 3. Luego, escapó por un oscuro descampado colindante con la casa. Pocos minutos después, la mujer volvió con sus hijos sanos y salvos y se reencontró con su marido y el otro de los niños. Los vecinos estaban socorriendo a las víctimas, que estaban aterradas. La denuncia fue radicada en la Oficina Fiscal 2. Un baldío que preocupa Al lado de la casa de la familia Gómez, en la manzana B del barrio Terrazas de Uno, existe desde hace tiempo un baldío que se encuentra en muy mal estado. Yuyos de más de dos metros, escombros, bolsas de basura, todo tipo de insectos y hasta víboras habitan en este sector. Según vecinos, este lugar es la pasada y el sitio de escondite de los delincuentes, ya que, por la mugre, poco se ve y menos de noche. Todos en el barrio ya se han quejado y le han pedido formalmente a la Municipalidad de Capital la erradicación del basural, aunque sin obtener respuestas. El dueño de este terreno ha ignorado el pedido vecinal, que ya data de tres años atrás, cuando fue inaugurado el barrio. “Que no haya pasado nada es un milagro, yo ya no sé, no entiendo nada.. ¿y si mataban a mi marido, si el tipo abría la puerta donde estaban mis hijos? Yo me muero. Pero hoy puedo decir que si por mis hijos y su seguridad tengo que estar armada, lo hago. Ya no me importa nada. Quizás lo que diga es una locura... pero ya no es un bien lo que está en juego, sino nuestras vidas... y las de mi familia no tienen precio”, escribió ayer Alejandra en su perfil de Facebook.►Hartos. Es la tercera vez que Alejandra Cabrera y Omar Gómez son víctimas de la delincuencia. En uno de los hechos, los ladrones tenían todos apilado para llevárselo, pero los descubrieron.


