En la mañana de ayer Jonathan Roberto Silva (21) caminaba tranquilamente con su novia por esa barriada lasherina, como quien no le debe nada a nadie, o al menos no planea encontrarse con ningún acreedor. Sin embargo, cerca de las 11, lo interceptó un hombre a quien sus conocidos calificaron de “antiguo enemigo”. Al parecer, la rabia entre ellos era tal, que apenas lo vio, ese conocido se le puso por delante y sin titubear sacó un arma y le disparó frente a su novia y a otros tantos testigos que quedaron estupefactos. Al ver a Silva herido, todos corrieron y se apresuraron a conseguir un auto para trasladarlo al hospital Carrillo, que era el más cercano. Recién ahí la policía tomó conocimiento de lo que había ocurrido, cuando se les dio aviso desde el centro asistencial dada la gravedad de la herida que presentaba el joven. Mientras los efectivos llegaban al lugar del ataque, los médicos indicaban el urgente traslado de Silva al Central, con la esperanza de poder salvarle la vida. Pero todos los esfuerzos no alcanzaron ya que al parecer, el proyectil que le impactó en el abdomen habría sido de bajo calibre y tras rebotar en un hueso le provocó lesiones irreversibles en el aparato digestivo, que más tarde, cerca de las 14.30 le provocaron la muerte. En tanto, en el lugar del ataque la policía que no halló el arma homicida, entrevistó a los testigos del crimen, fundamentalmente a la novia de la víctima fatal, buscando obtener algunas pistas sobre el atacante. Según trascendió extraoficialmente, tanto la versión de la joven, como la de otras personas que pudieron ver el ataque coincidirían al marcar a un hombre conocido en la zona. Sin embargo, hasta anoche el presunto homicida no había sido detenido. La causa, homicidio agravado, quedó en manos del personal de la Oficina Fiscal Nº6.