Por Sebastián [email protected] / @sebasalas_
A los 3 años el pequeño fue traído por su madre desde Ancona hacia la provincia. Ahora, su padre logró la tutela tras una larga lucha judicial.
Su pareja se trajo a Mendoza a su hijo hace 6 años y ahora logró que se lo restituyan en Italia
Un hombre que vive en Italia logró que la Justicia mendocina ordene la restitución de su hijo de 9 años que su pareja trajo a la provincia ilegalmente. Historia de una lucha judicial que duró 6 años.La extensa lucha de Luca Guglielmino comenzó en agosto de 2009, cuando denunció ante el Ministerio de Justicia en Italia que su hijo de tres años fue llevado hasta Argentina ilegalmente por parte de su madre, Mariana Paparini, a mediados de agosto. El hombre aseguro que la progenitora escapó aprovechando que él se encontraba de viaje en Egipto.
Incluso desde el instituto al que asistía el menor aseguraron que el padre había manifestado en reiteradas ocasiones el temor a que su pareja se lo llevara del país.En los primeros días de diciembre, el ministro argentino de Relaciones Exteriores ordenó que el proceso tenga competencia en Godoy Cruz, donde el pequeño estaba viviendo junto a su madre. Para enero de 2010 se originó el expediente en el Sexto Juzgado de Familia, que tuvo un largo recorrido de reveses judiciales hasta que logró sentencia en marzo del año pasado.En el veredicto, se atendió “el interés superior del niño” y se ordenó que se quede en la provincia con su madre, donde había pasado la mayor parte de su vida. “El regreso a un país que le resulta extraño, que no recuerda por qué vivió allí de recién nacido, excede el límite de la razonabilidad y representa una mortificación o castigo innecesario –no a su madre, productora del daño- sino al propio menor que es a quien se debe preservar”, consideraron los jueces.Esta sentencia fue apelada por Guglielmino y el expediente derivó a la Segunda Cámara de Apelaciones. El padre del menor sostuvo que no se tuvo en cuenta el Convenio de la Haya, el cual “obliga a las autoridades competentes a ordenar inmediatamente la restitución del niño”.Entre sus argumentos, agregó que por más que el niño haya estado 4 años en Mendoza, su madre lo hizo gracias a un traslado ilícito que no puede generar una nueva residencia.De todas formas, los camaristas negaron el recurso interpuesto y confirmaron la permanencia del menor -que en dos semanas cumple 10 años- en la provincia junto a su madre. Los magistrados analizaron que tiene amigos, va a un club, asiste a una escuela y le dijo a una asesora de menores que no quiere regresar a Italia. Además, estimaron que debe resolver el litigio “casi cinco años después de que el niño reside en Argentina”.Pese a las cachetadas judiciales, Guglielmino insistió con una nueva apelación ante la Suprema Corte de Justicia mediante un recurso de casación y uno de inconstitucionalidad. El progenitor reiteró que se cumplen los requisitos del Convenio de La Haya, agregó que el pequeño sufre maltratos por parte de su madre y que “es deber de los Estados tomar las medidas adecuadas para evitar que sus territorios se conviertan en lugares de refugio de posibles secuestradores”.Los jueces de la Corte describieron que “el caso a decidir es uno de los más difíciles frente a los cuales puede enfrentarse un juez”, pero que “lo cierto es que la justicia no puede convalidar ni legitimar una ilicitud por el mero transcurso del tiempo”.“La Corte Nacional es clara y determinante a la hora de ordenar el cumplimiento de la Convención de La Haya, sin que el simple transcurso del tiempo, o la integración del niño a su nuevo centro de vida, incluso la negativa del menor, sean elementos relevantes para negar la restitución reclamada”, agregaron.Si bien el niño en cuestión manifestó su negativa de regresar a Italia, los jueces consideraron que “su relato no es espontáneo, repite historias y experiencias que fueron contadas por su madre”.Finalmente, los jueces Alejandro Pérez Hualde –preopinante- y Julio Gómez ordenaron que se haga de forma “urgente” la restitución internacional del menor, es decir, que regrese bajo la tutela de su padre en el país europeo.




