Crimen

"Se me fue todo de las manos": los escalofriantes chats con su novia del acusado de asesinar a una compañera

Los peritajes telefónicos al celular de J., el principal sospechoso del crimen de la adolescente de 16 años en Alvear, revelaron una fría planificación junto a su novia, la confesión de supuestos crímenes previos y el intento fallido de hacer pasar el hecho por un suicidio.

El peritaje informático realizado sobre el teléfono celular de J., el principal sospechoso por el femicidio de Cecilia Emilce Lazcano (16) ocurrido en la antigua estación de tren de Alvear, provincia de Corrientes, sacó a la luz una serie de conversaciones que confirman la premeditación del ataque. Los mensajes recuperados por la Justicia demuestran que, lejos de ser un hecho fortuito, el homicidio fue fríamente diagramado con 48 horas de anticipación junto a su pareja.

Planificación del ataque y confesión de homicidios previos

Las conversaciones entre el sospechoso y su novia comenzaron a registrarse el 14 de julio. En esos intercambios, la joven le consultó sobre la ejecución del plan:

“Mañana es el día que me dijiste que harías eso, ¿no?“

“Si mi amor hermoso, ya está todo preparado y listo”, le respondió el imputado.

Ante las dudas iniciales de la chica, el acusado buscó tranquilizarla adjudicándose una escalofriante lista de homicidios pasados:

“Bebé hermoso, no tienes por qué tenerme miedo corazón, yo mato, pero jamás te dañaré ni siquiera un pelo a ti bebé de papi. Usted ya sabía que yo mataba bebé mío, si se cuenta desde la primera vez maté unas 12 veces con esta 13”.

La búsqueda de impunidad y el intento de simular un suicidio

Las charlas incorporadas al expediente por el fiscal de Santo Tomé, Facundo Cabral, exponen cómo la pareja evaluó distintas alternativas para enterrar el cuerpo, evitar que los olores alertaran a los vecinos y montar una escena para hacer pasar la muerte por un suicidio:

“Teniendo en cuenta que el cuerpo muerto llega a los 30 metros su hedor. Crees que alguien sospechará? Porque pala no tengo...”, escribió J.

“Entonces le tendré que cortar el cuello y esconderlo rápido”, añadió sobre la mecánica del ataque.

El plan original buscaba provocarle heridas en las muñecas y la garganta a la víctima para despistar a los investigadores. Sin embargo, los registros de las cámaras de seguridad de la zona registraron a J. caminando junto a Cecilia llevando una pala, y regresando horas después solo y con una muda de ropa diferente.

"Se me fue de las manos": la desesperación tras el crimen

Durante la madrugada del martes 16 de julio, la agresión no se desarrolló según lo ideado. Tras herir a Cecilia, J. se contactó desesperado con su pareja al constatar que la víctima continuaba con vida:

“Se me fue todo de las manos. No se como pero ella está viva. Por favor, necesito su ayuda mi amor. La hija de re mil está viva. Con un bruto corte en la garganta”.

La respuesta de la chica expuso una absoluta frialdad, recriminándole no haber completado la maniobra de forma más drástica:

“J., por eso mismo, aunque suene mal lo que diré. Pero por eso se cortan todas las partes. Qué problema más grande”.

Ante este reproche, el agresor le detalló el lugar exacto de la estocada:

“Viste la manzana de Adam. Sbajo. Profundo pero aún seguía viva”.

Avances de la causa e imputaciones

Cecilia fue hallada todavía con vida en el predio ferroviario, pero falleció camino al hospital de la capital provincial debido a la gravedad de las lesiones en el cuello. Tras la obtención de estas pruebas clave, la fiscalía avanza en la formulación de cargos para imputar formalmente a la novia de J. en calidad de cómplice. La menor ya fue sometida a exámenes psiquiátricos y psicológicos mientras se investiga la posible participación de un encubridor.

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