La mujer, que fue atacada a tiros el viernes por su padre de 73 años -quien la había amenazado de muerte en la puerta de la Comisaría 27-, tiene miedo de que la mate.

Prisión domiciliaria para el anciano que quiso matar a su hija

Por UNO

Alejandro [email protected]

El hombre de 73 años que amenazó de muerte a su propia hija diciéndole “vos vas a ser boleta” y el viernes estuvo a punto de cumplir su promesa, cuando la baleó en la puerta de la Comisaría 27 de Godoy Cruz, hiriendo de un balazo en el cuello a un amigo de la mujer, quedó preso pero en su casa y no en la cárcel.

Así lo dispuso la fiscalía de Godoy Cruz, que tras imputar a Pablo Victorio Chiarello lo despachó para su domicilio ayer a la madrugada con régimen de prisión domiciliaria, por tener más de 70 años, beneficio que está  especificado en el Código Penal.

La novedad aterrorizó a su propia hija, Susana Chiarello, quien teme por su vida luego de que ayer se enteró de que su padre “andaba libre” como alguien le comentó y que finalmente no había ido tras las rejas como se lo  habían asegurado en la fiscalía.

En diálogo con Diario UNO la mujer manifestó: “Mi tío lo visitó a la mañana (por ayer) en la casa donde vive, en la calle Valle Grande 1095 de Godoy Cruz”.

Y expresó: “Estoy totalmente sorprendida, porque cuando estuve declarando en la fiscalía me aseguraron que con lo que él había hecho, tiroteándome a quemarropa con un 38 frente a la comisaría, perforando un móvil  policial, con el antecedente de que ya me había amenazado de muerte el 18 de octubre, me aseguraron que iba derecho al penal y no a la casa donde vive con su actual pareja”.

Visiblemente angustiada, Susana Chiarello exclamó “tengo mucho miedo, no de que me amenace, de que me mate. Porque si sale de la casa donde le dieron la domiciliaria va a ser para venirme a matar. Ya me amenazó de  muerte, y lo denuncié, vino a la comisaría y me quiso matar, y no lo logró porque mi amigo, al que le pegó el balazo, me salvó la vida. ¿Y resulta que ahora está con prisión domiciliaria? ¿Que tengo que esperar, que me  mate?”.

 

El padre querría quedarse con la casa en la que vive la víctimaTodo el conflicto ronda, según contó Susana Chiarello a Diario UNO, alrededor de la posesión de la casa donde ella está viviendo, que es el hogar en donde ha vivido desde la infancia con su madre y su hermano, y que su  padre quiere para él.

Susana contó que “esa casa la compraron mis padres cuando éramos chicos, pero cuando se separaron, porque él la golpeaba siempre, y a mi más de una vez me amenazó con un arma en la cabeza teniendo yo 12 años,  mi madre puso una condición de que la vivienda quedaba a nombre mío y de mi hermano”.

La mujer puntualizó que “mi papá guardaba un montón de cosas viejas en la casa, hasta que yo con mi mamá la hicimos arreglar, la pintamos, la alquilamos un año y después yo decidí irme a vivir ahí porque es mi casa, pero  él no quería. El problema es que yo llegué a tomar posesión de la casa media hora antes que él y fue allí cuando me dijo que iba a ser boleta”.

Como las amenazas siguieron, Susana Chiarello decidió ir a denunciarlo el viernes pasado a la Comisaría 27. Le pidió a un compañero de trabajo, Ramiro Cabral, que la acompañara por seguridad. El hombre la llevó y unas  cuadras antes se encontraron con que el padre, que los venía siguiendo en un Renault Clio.

En la puerta de la comisaría el anciano señor se bajó y le gatilló dos veces a su hija. Como Cabral se interpuso, recibió un disparo en el cuello que no lo mató de milagro.

Qué dice el Código

Artículo 10. Podrán a criterio del juez competente cumplir las penas de reclusión o prisión domiciliaria el interno enfermo que necesite atención permanente, el que tenga una enfermedad incurable, el discapacitado, el mayor de 70 años, la mujer embarazada y la madre de un niño menor de cinco años.

A los represores, no. En todos los casos la Justicia envía a los mayores de 70 años imputados a domiciliaria. Sólo no lo aplicó con los represores condenados por lesa humanidad.