Por Sebastián [email protected] / @sebasalas_
El hecho ocurrió en 1999, cuando el bebé debería haber nacido por cesárea pero los médicos decidieron hacer un parto natural, aunque pesaba casi 4 kilos y medio.
Por una mala praxis un niño nació con parálisis cerebral y ahora deben pagarle un millón de pesos a la familia
Más de un millón de pesos fueron condenados a pagar tres médicos y el Hospital Lagomaggiore por un caso de mala praxis ocurrido hace más de 15 años. Se trató de un parto donde el bebé nació con una grave discapacidad por la negligencia de los profesionales de ese nosocomio.Marina Ruth Ibáñez y Jorge Darío Paolasso estaban esperando su segundo hijo a mediados de 1999. La mujer se realizaba los controles en el Centro de Salud 6 del barrio Patrón Santiago de Guaymallén, donde siempre arrojaban resultados normales. María Furnari fue la doctora encargada de supervisar la gestación y le había explicado a la pareja que el alumbramiento podría realizarse mediante una cesárea ya que la criatura pesaría más de 4 kilogramos.
Los padres ya sabían de esto. Cuando tuvieron a su primer hijo, con similares características, tuvo que ser extraído con la utilización de fórceps, una herramienta obstétrica similar a una pinza que ayuda al feto a salir en un parto natural.Transcurrían las 6.30 del 30 de agosto de ese año cuando el matrimonio llegó hasta el Hospital Lagomaggiore. El médico de guardia tomó sus datos e internó a la parturienta. Tras romper bolsa, la mujer fue llevada a la sala de partos y se encargó de ella el doctor Raúl Castillo, a pesar que Ibáñez pedía por Furnari y advertía que debían realizarle cesárea.Según relató la mujer, fue tratada de mala forma por este médico y la anestesió, por lo que perdió la conciencia durante el parto. Según surge de los testimonios en la causa, en lugar estuvo también la residente Alejandra Crosetti quien utilizó el método fórceps para extraer al menor bajo la supervisión de Castillo y Arturo Videla.Al despertar la progenitora, ingresó a la sala la pediatra Barros quien les avisó que el pequeño tenía líquido en sus pulmones. También estaba la doctora Furnari quien, tras averiguar lo que había pasado, le relató a la madre que no habían practicado cesárea porque se le veían “los pelitos de la cabeza al bebé”.Cerca de las 20.30, los padres pudieron ver al pequeño que pesaba 4.400 kilos y estaba en una incubadora con respirador artificial, sueros y una importante inflamación en la cabeza. Luego se enteraron que el niño había nacido con la utilización de fórceps, lo que le provocó fisuras craneanas y disfuncionalidad psicomotríz en una de sus manos.Un neurólogo revió al recién nacido y constató que tenía hemorragia cerebral y traumatismo de cráneo. El 16 de septiembre fue dado de alta.El joven, que ahora tiene 15 años, padece parálisis cerebral. Se atiende con profesores particulares y con una fonoaudióloga para rehabilitarse. Sus padres iniciaron una demanda civil contra el Lagomaggiore y los doctores Castillo, Videla y Crosetti.Litigio judicial Desde el hospital contestaron la acusación y explicaron que “no se hizo la cesárea porque las condiciones de la embarazada indicaban que la conducta médica adecuada a seguir era la de un parto espontáneo”. También rechazaron que el pequeño sufrió fractura craneana en el momento del alumbramiento.Los médicos también desestimaron su responsabilidad en la discapacidad que actualmente padece el joven. Incluso intentaron explicar que la anormalidad del parto se produjo por una infección de la progenitora.En primera instancia la demanda se decidió en el Juzgado Civil 8. En ese expediente, los peritos médicos fueron más que contundentes: “Si se hubiera realizado oportunamente la cesárea sería un niño completamente normal”. También señalaron que dejaron dos horas a la futura madre a la espera de las contracciones, lo que produce “sufrimiento fetal” debido a la importante dimensión del bebé, y que la historia clínica se confeccionó “en forma escueta y de dificultosa lectura”.“La actora llegó al Hospital Lagomaggiore con un embarazo a término y sin patología de base, retirándose del mismo con un hijo con parálisis cerebral irreversible”, señaló el juez en el fallo que condenó a los demandados a pagar 1.045.932 pesos a la familia Paolasso.Los demandados apelaron el veredicto, el cual recayó en la Primera Cámara Civil. “Las decisiones médicas deben juzgarse poniéndose en el lugar y el momento en que fueron tomadas, con la información disponible y que la buena técnica obstétrica aconseja preferir siempre el parto vaginal y sólo practicar parto por cesárea cuando existen causas especificas que lo aconsejan”, argumentaron desde el nosocomio.Los camaristas estimaron que “secuelas razonablemente se vinculan con la sucesiva suma de errores injustificables atribuibles a los galenos del nosocomio demandado” y confirmaron la sentencia en todas sus partes. Ahora, la parte demandada tiene un plazo de diez días para enviar el caso a la Suprema Corte de Justicia o pagar el monto indemnizatorio.



