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Es el presunto sicario de Marcelo El Gato Araya, quien está imputado por participar del doble homicidio de El Carrizal, en el 2010. "No me quieren defender como corresponde", escribió en la carta.

Por medio de una carta, Ricardo Ferreyra Ervidia se quejó de la defensa oficial que recibió

Por UNO

Por Soledad Segadesegade.soledad@diariouno.net.ar

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Una vez más Ricardo Ferreyra Ervidia, el presunto sicario de Marcelo El Gato Araya, quien enfrenta un juicio en el que está imputado de haber asesinado a dos albañiles en una casa de El Carrizal, se quejó de la nueva defensa oficial que le designaron. Lo hizo a través de una carta y no quiso hablar para que su voz no sea escuchada.

Sólo con ademanes y sin emitir sonido alguno quiso entregarle la carta de dos hojas al tribunal de la Sexta Cámara del Crimen, integrado por Liliana De Paolis de Aynerich, Marcelo Gutiérrez del Barrio y Alejandro Gulé.

Fue su nueva defensora oficial quien tomó la carta y lo leyó en voz alta. Él no quiso hacerlo para que luego su voz no fuese comparada con la de las escuchas telefónicas que lo incriminan en el doble homicidio de El Carrizal.

En el escrito se quejó de la defensa que tuvo hasta el momento, de la cual, según él, recibió poca atención en especial de su última abogada oficial Mariana Silvestri, a quien le pidió que se apartara el 20 de septiembre pasado.

“Comprobé que no estaba al tanto de la causa y que ni siquiera sabe qué pruebas hay en mi contra”, señaló en parte del texto escrito por su puño y letra.

Manifestó que en una oportunidad, cuando el fiscal de cámara Javier Pascua pidió pruebas en su contra, Silvestri no se opuso ante ese pedido.

“Le pregunté por qué y me contestó: ‘Yo dependo del procurador y el Gobierno me paga un sueldo, yo no puedo tirarme en contra al fiscal porque tenemos el mismo jefe”, refirió.

También Ferreyra Ervidia dijo que le cuestionó a su defensora por qué ella no recusaba al tribunal como lo hizo su par Enoc Ortiz, quien defiende a Marcelo Araya, y que la respuesta fue: “No puedo presentar una recusación porque no me puedo poner en contra a los jueces”.

Por estas respuestas es que Ferreyra Ervidia entendió que la abogada Mariana Silvestri estaba bajo presión de la procuración y del Gobierno, y por esto mismo es que no quiso que lo defienda más.

Ante su pedido, la Coordinación de la Defensoría Oficial le designó un nuevo letrado, el cuarto que lleva en esta causa, pero el acusado de matar a dos personas en una casa de El Carrizal en 2010, volvió a quejarse debido a que sigue la misma línea que su defensa anterior.

Además, por la extensión que tiene la causa, en solo unos días no podría haberse interiorizado ni leído todos los cuerpos del expediente, por lo que pone en riesgo su derecho a una buena defensa. “Ellos no me quieren defender con como corresponde”.

La acusaciónRicardo Ferreyra Ervidia, conocido como Grandote, está imputado como partícipe de un doble homicidio ocurrido en la tarde del 15 de enero de 2010, en una casa del barrio El Coral, de El Carrizal de Abajo.

Esa casa pertenece a la familia de Daniel El Rengo Aguilera, y los dos albañiles asesinados, Darío Echevarrieta y José Ceferino Escudero, eran amigos de los Aguilera.

Ambos fueron encontrados en una sangrienta escena en el interior de la casa, atados con cables de las maquinarias que empelaban para trabajar, y con un pico les golpearon la cabeza hasta matarlos.

La principal prueba son las escuchas telefónicas que se difundieron durante el debate, en las cuales se escucha cuando se organizaron para cometer el crimen y una vez realizado, al parecer Ferreyra Ervidia le comunicaba lo ocurrido a Marcelo El Gato Araya, su presunto jefe y enemigo de El Rengo Aguilera.