Se hacen llamar “Los 300”. La semana pasada entraron por asalto al colegio Unicef Argentina y golpearon a un chico de séptimo grado por un conflicto iniciado en las redes sociales. Los padres temen por sus hijos.

Una pandilla de adolescentes aterroriza a una escuela primaria en Mendoza

Por UNO

La escuela primaria Nº1-713  Unicef Argentina, del barrio San Javier, en Capilla del Rosario , Guaymallén, tiene a la mayoría de sus alumnos aterrados por las amenazas de una pandilla de adolescentes que viven en las inmediaciones del colegio y en barrios aledaños. 

Se hacen llamar “Los 300”, como la película épica que cuenta la historia del rey Leónidas y sus guerreros espartanos. La semana pasada, dos de los miembros de esta banda ingresaron en la institución y golpearon a un chico de séptimo grado en la cara. 

Padres y directivos temen que se produzcan represalias luego de este hecho de violencia, que desencadenó un conflicto entre padres a la salida del colegio, denuncias y la necesidad de contar con custodia policial en la entrada del establecimiento durante varios días.

El origen 

Según el relato de Liliana Stefani, directora del colegio, y de Hernán Chávez, padre del niño golpeado, todo comenzó el miércoles 29 de abril, minutos antes de las 18, horario de salida del turno tarde. Cuando tocó el timbre del último módulo, el adolescente amenazado supo que vendrían a buscarlo y por eso, llamó a su casa para que lo retiraran antes. 

Como sus padres se demoraron y las puertas del edificio ya estaban dejando salir a las primeras filas de cursos, fue a esconderse en el baño. Sin embargo, los agresores pudieron verlo luego de traspasar los límites de la institución y aunque dos docentes trataron de detenerlos, arremetieron contra el alumno de séptimo grado y le pegaron hasta herirlo, antes de huir de la escena.

Luego pudo saberse que el alumno llevaba seis meses intimidado por esta pandilla y que todo comenzó por entredichos en las redes sociales. Chávez contó, además, que cuando fue  a retirar a su hijo, otros padres ya habían alertado a la policía y se armó una discusión que terminó con más amenazas que desencadenaron en una denuncia en la fiscalía.

Panorama conflictivo

Stefani explicó que este conflicto fue comunicado a la Dirección General de Escuelas (DGE) y manifestó su preocupación porque excede los límites escolares. “Nosotros, como escuela, podemos brindar contención y proteger al alumno todo el tiempo que permanezca adentro, pero una vez afuera no podemos hacer nada y eso nos angustia porque sentimos que un alumno está siendo víctima de una situación que se nos va de las manos y de la que tendría que hacerse cargo el Gobierno brindando otras condiciones de seguridad en la comunidad”, afirmó. 

La directora, además, contó que docentes, celadores y padres ya le manifestaron también su temor y algunos no quieren mandar a sus hijos al colegio. Por eso, aseguró que se brindarán a partir de la semana que viene charlas para tratar el tema y se asistirá con pedagogos y psicólogos a quienes lo necesiten. “Esta zona desde hace un año es acechada por la delincuencia. A la vicedirectora le intentaron robar el auto y varios docentes han sufrido robos o encontrado forzada la cerradura de sus vehículos. Es frecuente que bajen el alambrado de noche e intenten entrar”, dijo. Sobre este último hecho, la casera de la escuela, Ana Oyola, describió que de noche patean los portones, tratan de abrir las ventanas y que en varias oportunidades ha tenido que llamar a la policía para evitar daños o robos.

Otro aspecto que vulnera la seguridad del colegio es la cercanía con la plaza del barrio, ya que solo un alambrado descubierto divide el patio de este espacio verde. 

La directora expresó que es frecuente que tiren piedras u objetos para la escuela, mientras que Chávez sentenció que según le describió su hijo “por entremedio de los alambres dejan ingresar a la escuela drogas y armas. La semana pasada mi hijo llevó un cuchillo que tiraron desde la plaza”, sentenció. Para este padre después de la golpiza su vida se convirtió en un infierno porque se siente vigilado y teme por la seguridad de los suyos.

Receptora de conflictos sociales

La situación social actual teñida de violencia, conflicto y delincuencia irrumpe en los colegios cotidianamente y se manifiesta de diversas formas. Así lo explican pedagogos, directivos y docentes por igual: la escuela posterior a la exclusión social que provocó la década del ’90 en el país, se transformó en muchas ocasiones en un dique de contención de diversas problemáticas que atraviesan a toda la sociedad y que se presentan con mayor evidencia dentro del aula. De este modo, el papel clásico de la escuela como reproductora de saberes, se fue agrietando y en su lugar aparecieron nuevos desafíos por resolver.

por Javier Cusimano

fuente: Uno Mza

 Embed      
Fachada. La escuela Unicef Argentina está ubicada en el barrio San Javier, en Capilla del Rosario.
Fachada. La escuela Unicef Argentina está ubicada en el barrio San Javier, en Capilla del Rosario.