Ocurrió en plena Costanera, cuando dos vehículos iban a las populares picadas de Lavalle. Venían picando dos autos con patente del vecino país y uno perdió el control y destruyó un Fiat Uno estacionado. Hubo tensión con los habitantes de la zona.

Más imprudencia de chilenos al volante: un choque de película terminó sin heridos de milagro

Por UNO

Por Alejandro [email protected]

Una picada entre dos conductores chilenos en plena Costanera, que circulaban haciendo la previa rumbo a unas ya populares picadas en Lavalle, casi termina el domingo en tragedia cuando uno de los corredores perdió el control del vehículo en la traicionera curva de la medialuna, despistándose hacia la calle lateral. Recorrió casi 200 metros sin control y a toda velocidad y se estrelló primero con un Fiat Uno estacionado, al que dejó inservible y luego contra un poste tras cruzar el puente de calle Matienzo.

No hubo que lamentar vidas porque indudablemente, la parca dormía la siesta. Eran pasadas las 16 cuando una mujer con dos niñas caminaba por calle Gobernador Ricardo Videla y vio venir sin control al Volskvagen Golf a toda velocidad.

La señora alcanzó a resguardarse con las menores, pero vio con espanto cómo el Golf impactaba de lleno contra el Fiat Uno que su marido había dejado estacionado en la calzada de tierra porque estaban visitando a una familia amiga justo enfrente.

El Uno salió disparado hacia la Costanera y no provocó un desastre con el resto del tránsito porque lo frenó una pequeña morera que literalmente lo destrozó, lo dobló a la mitad como una lata de gaseosa.

Jorge Ginart, el dueño del Fiat Uno, cuentapropista y quien estaba pagando el auto, escuchó la inesperada explosión desde dentro del departamento donde había ido de visita. Su amigo, el dueño de casa, justo había bajado a la puerta y apenas alcanzó a ver una polvareda (el Golf descontrolado), sentir el terrible estruendo y recién después buscar el Fiat de su invitado que le costó trabajo reconocer.

Unos 50 metros más allá, dos chilenos estaban dentro del VW Golf tratando de sacarse los airbags de encima. Un viejo poste de luz de gruesa madera había frenado su marcha. No les pasó nada y rápidamente la policía se los llevó detenidos a la Comisaría 31 porque en el lugar el ánimo de vecinos estaba caldeado por la locura impune de los trasandinos.