Diario Uno Policiales

Luego de varias idas y vueltas el juicio por el doble homicidio de El Carrizal, en el 2010, retomó su curso. Continuó con la investigación de las grabaciones que los acusados mantuvieron antes y después del brutal crimen.

Más escuchas telefónicas complicaron a El Gato Araya y a su banda

Por UNO

Por Soledad Segadesegade.soledad@diariouno.net.ar

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Las escuchas telefónicas que se conocieron en el juicio por el doble crimen de El Carrizal, ocurrido en enero de 2010 y en el que murieron dos albañiles que trabajaban en una casa de la familia de Daniel El Rengo Aguilera, reflejaron las constantes órdenes que Marcelo El Gato Araya impartía a los integrantes de su banda que cometieron el aberrante homicidio.

“Llamalo al Colo y que te lleve. Lavá bien el auto cuando llegues a tu casa, sacale toda la tierra y guardalo. Y no le hagas ningún comentario a nadie, nada, nada”, le habría ordenado Araya a un hombre conocido como El Gordo Lea, quien tenía un Fiat UNO en el que había llevado al resto de la banda hasta el Carrizal, pero poco antes de llegar se le rompió.

Juan Carlos Solar, conocido en la banda como El Colo, es el único imputado de la causa que está en libertad. Está acusado de haber llevado en su Chevrolet Corsa a Ricardo Ferreyra Ervidia y a Héctor El Hueso Morales hasta el barrio El Coral donde está la casa de los Aguilera y donde trabajaban los albañiles Darío Echevarrieta y José Ceferino Escudero, amigos también de esa familia.

Hay muy pocos registros de voz para identificar a Solar con las escuchas telefónicas, pero el fiscal de Cámara, Javier Pascua, encontró algunas grabaciones. En una de ellas El Colo le relata a Araya un accidente que ocurrió prácticamente delante de él, por lo que todavía no había llegado a su casa.

Se conoció otra conversación en la que el líder de la banda le decía a Solar que debían viajar a San Luis donde acopiaban droga y le daba órdenes de qué debía hacer.

El debate por el homicidio de los dos albañiles conocidos como el Chochán y Chirola estuvo frenado luego que Ricardo Ferreyra Ervidia pidió que se le otorgue su derecho a ser bien defendido y por ende que le cambiaran a su defensora oficial, Mariana Silvestri, debido a que no estaba de acuerdo con ella a la estrategia que llevaba.

Por esto el tribunal de la Sexta Cámara del Crimen integrado por Liliana De Paolis de Aynerich, Marcelo Gutiérrez del Barrio y Alejandro Gulé, otorgó el cambio de defensor y ahora Dolores Ramón quedó a cargo a quien debieron darle varios días para que se interiorizara en la causa.

Pese a este cambio otorgado por la Cámara, Ferreyra Ervidia presentó una carta, para no hablar y que su voz no fuera comparada con las escuchas telefónicas, en la que volvió a quejarse de su defensa, pero esta vez los jueces sostuvieron en su lugar a la nueva abogada.