La Justicia espera avanzar esta semana en la causa que se inició entre el miércoles y el jueves pasados cuando una joven de 20 años denunció haber sido secuestrada en San Rafael.
Esta semana seguramente se producirán algunas novedades cuando estén realizadas varias medidas ordenadas, como una pericia psicológica y la declaración de los choferes del colectivo en el que habría viajado la joven. El expediente se tramita en el Segundo Juzgado de Instrucción, a cargo del magistrado Pablo Peñasco.
El hecho
La denunciante dijo haber estado estudiando con unas amigas el miércoles por la noche y pasadas las 21 se retiró sin compañía de la reunión.
Una vez en la calle, se comunicó con una de sus compañeras de estudio y le contó que “tenía miedo porque un auto la estaba siguiendo”.
Aparentemente de ese vehículo, de color blanco, se bajaron dos individuos encapuchados y en la intersección de Entre Ríos y El Libertador la interceptaron. Allí la metieron dentro de un baúl y le quitaron el chip del celular que llevaba consigo.
La joven permaneció en el baúl hasta que un tiempo después, no se pudo precisar la hora ni el lugar, el conductor decidió efectuar una parada sobre la ruta camino a la capital de la provincia.
En ese momento uno de los secuestradores abrió el baúl del automóvil y recibió un golpe con un objeto contundente que esta joven encontró en el interior.
Esa maniobra, según los testimonios recogidos, le permitió huir de sus captores y buscar refugio en una parada de micros. Tomó un servicio de la empresa Cata y se escondió en el baño.
Una vez que arribó a Mendoza, a las 12.40, colocó otro chip que tenía de repuesto en su teléfono y vía mensaje les avisó a unas amigas y a su familia lo sucedido.
Sus padres viajaron de Bowen a Mendoza y a las 7.30 del jueves llegaron a San Rafael.
En ese contexto, y aunque la causa aún presenta muchos interrogantes, los investigadores no descartan ninguna hipótesis para esclarecer el hecho.



