Gilberto Mantelli custodiaba Emergencias adonde fue llevado Rufino Robledo (73), quien no recibió asistencia porque su obra social no fue aceptada.

Imputaron a un guardia de la Clínica de Cuyo por falta de socorro

Catherina Gibilaro

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En un caso que no tiene precedentes en la historia judicial de Mendoza, un guardia de seguridad de la Clínica de Cuyo fue imputado por omisión de socorro a un anciano que fue llevado para ser asistido ante un cuadro grave que presentaba, y él le negó la posibilidad de que fuera asistido por un médico, y poco después el hombre murió en la calle. Concretamente Rufino Robledo(73) falleció a pocos metros de la clínica a la cual había acudido.

El caso ocurrió el 13 de setiembre pasado y provocó una gran conmoción en la sociedad por las connotaciones que rodearon esta muerte que provocó los más diversos comentarios.

Eran aproximadamente las 15.20 de ese día cuando Ignacio Robello salió de su casa de calle Luzuriaga 151 de la Sexta Sección de Ciudad, llevando de urgencia a su jardinero Rufino Robledo hacia su médico de cabecera en el departamento Las Heras, dado que se había descompensado.

Mientras iban en camino, Robello notó que a Robledo le costaba mucho respirar, por lo que decidió llevarlo al Hospital Central que era el que le quedaba más cerca.

Sin embargo, mientras transitaba por una calle paralela a la avenida San Martín de Ciudad empeoró la situación del jardinero, por lo que Robello decidió ir directo a la Clínica de Cuyo, en Vicente Zapata 63. Al bajar del vehículo, se dirigieron hasta el portón de Emergencias, donde fueron interceptados por el guardia de seguridad Gilberto Enrique Mantelli, a quien Robello le manifestó que el anciano necesitaba ser atendido en forma urgente porque no podía respirar. Este le preguntó que obra social tenía y al contestarle que era OSEP, Mantelli le manifestó que no lo podían atender. Ante ello Robello le pidió que lo atendieran y que él pagaría la consulta, pero el guardia le habría contestado que se fueran a otra clínica pese a saber de la gravedad de Robledo y el riesgo que corría si no era auxiliado.

Ante la gravedad del anciano, Robello lo subió a su vehículo y fue entonces que al hombre le comenzó a brotar le espuma por la boca y se le iban los ojos hacia atrás, lo que era una muestra de que su situación se agravaba.

Esto motivó que Robello hiciera un giro en “u” dirigiéndose por la misma arteria hacia el Sur y deteniendo el vehículo luego de pasar el cruce con avenida Colón. Aquí el conductor se bajó y se dirigió otra vez hacia la Clínica Cuyo y en el portón encontró a Mantelli, a quien le manifestó que Robledo se estaba muriendo en el vehículo.

El guardia no prestó atención, por lo que ingresó corriendo hacia la guardia donde encontró un médico conocido a quien le comentó lo que ocurrió y éste lo acompañó hacia el vehículo, donde a pesar de realizarle maniobras de reanimación a Robledo, éste murió en el lugar por un infarto agudo de miocardio.

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