En una complicada situación quedó un agente penitenciario que fue encontrado este martes intentando ingresar al penal con dos celulares ocultos en sus zapatillas.
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A partir de este miércoles los presos de Mendoza podrán tener teléfonos como alternativa a la restricción de las visitas en la cárcel por la pandemia del coronavirus. Así lo dictó un juez en los últimos días y la medida comenzará a regir en pocas horas, pero este penitenciario no se aguantó. O no se enteró.
En la primeras horas de este martes se encontraba ingresando a su turno en el complejo San Felipe cuando fue requisado por dos suboficiales en la zona de conserjería.
El agente, identificado como Diego Javer Olguín, llevaba un celular en cada una de sus zapatillas, además de su teléfono propio que tiene registrado.
Es por esto que se notificó a las autoridades del Servicio Penitenciario, quienes decidieron separarlo de su puesto en forma preventiva.
A su vez, la Inspección General de Seguridad (IGS) inició una investigación administrativa que podría terminar con la separación definitiva del uniformado de la fuerza de seguridad.
Por su parte, trascendió que este miércoles el Servicio Penitenciario dará a conocer la forma en que los familiares de los reclusos podrán acercarles celulares y víveres -cigarrillos, chocolates, shampoo, etcétera-, según lo autorizó el juez Sebastián Sarmiento.




