En 2005, Didier Lombard asumió la presidencia de France Télécom, una empresa que, tras su privatización en 1997, enfrentaba una feroz competencia en el sector de las telecomunicaciones y una deuda significativa. En sólo meses pasó a ser el jefe más malo del mundo.
El peor jefe del mundo: causó la muerte de 19 empleados
Didier Lombard es un jefe francés que fue condenado por los suicidios
Para transformar la compañía y adaptarla al mercado digital, el jefe lanzó los planes que buscaban recortar 22.000 empleos de una plantilla de 120.000 trabajadores, muchos de los cuales eran funcionarios con estabilidad laboral.
La estrategia no se basaba en despidos directos, sino en presionar a los empleados para que renuncien voluntariamente. La frase de Didier Lombard, grabada en 2007, “los sacaré de una manera u otra, por la ventana o por la puerta”, se convirtió en un símbolo de su enfoque despiadado.
Los métodos del peor jefe del mundo
Los métodos implementados por Didier Lombard y su equipo fueron devastadores. Los empleados enfrentaron traslados forzosos, reorganizaciones constantes, vigilancia excesiva y asignaciones de tareas degradantes o incompatibles con sus habilidades.
Por ejemplo, trabajadores de campo fueron puestos frente a computadoras sin formación adecuada, y algunos fueron trasladados a cientos de kilómetros de sus familias.
Estas prácticas, diseñadas para desestabilizar al personal, generaron un clima de miedo y desesperación. Una empleada de 32 años se suicidó en su oficina en París, mientras que otro se inmoló frente a una sede de la empresa en Burdeos en 2011, tras años de traslados forzosos.
Los sindicatos denunciaron estas tácticas como “gestión por el terror”. En 2009, presentaron una demanda contra el jefe acusándolo de acoso moral.
Las notas de suicidio de varios empleados señalaban directamente a las políticas de la empresa como la causa de su desesperación. Un joven de 28 años dejó como último mensaje: “No soporto más este trabajo y a France Télécom no le importa nada. Todo lo que les importa es el dinero”. Otro trabajador se apuñaló en el abdomen durante una reunión al enterarse de un nuevo traslado.
El escándalo alcanzó tal magnitud que el gobierno francés intervino en 2009, forzando reuniones con los directivos y exigiendo medidas para frenar la crisis. Didier Lombard dimitió en 2010 pero negó que sus políticas fueran la causa de los suicidios, atribuyéndolos a una “moda”.
En 2019, el caso llegó a los tribunales franceses, marcando la primera vez que una empresa del CAC 40, el principal índice bursátil de Francia, era juzgada por acoso moral.
El tribunal examinó 39 casos: 19 suicidios, 12 intentos y 8 casos de depresión. El ex jefe fue declarado culpable de “acoso moral institucional” y condenado a un año de prisión (con ocho meses suspendidos) y multas de 15.000 euros.





