Apenas cinco palabras enviadas a través de un chat de teléfono celular terminaron convirtiéndose en la pieza clave para entender el horror. Cuando los investigadores de la Policía Científica y la fiscal Ana Río comenzaron a peritar las comunicaciones de Damián Darío Santillán, un texto puntual congeló a los pesquisas: “Me obligaron a hacer esto”.
El motivo detrás del triple crimen: el mensaje de 5 palabras que anticipó la tragedia
La sospecha de una infidelidad, dos semanas de hostigamiento constante y la justificación que utilizó Damián Santillán antes de ejecutar a su entorno
Ese fue el estremecedor mensaje de WhatsApp que el femicida de 50 años redactó y envió a un pariente cercano en la madrugada del martes, instantes antes de tomar una escopeta de doble caño y asesinar a sangre fría a su pareja, a su hijo de 11 años y a su propia madre en Monte Grande.
Lejos de tratarse de un arrebato imprevisto o un episodio inconexo, el motivo detrás del triple crimen comenzó a gestarse quince días antes de la tragedia. La reconstrucción judicial determinó que el disparador fue el descubrimiento, por parte de Santillán, de una presunta infidelidad dentro de la pareja. A partir de esa sospecha, la convivencia de dos décadas que mantenía con Laura Susana Prediger (43) en la vivienda de la calle Los Claveles al 700 mutó en un calvario de reproches, discusiones diarias y amenazas de muerte permanentes.
Quince días de hostigamiento y la justificación de la masacre
En la mente del agresor, la supuesta traición sentimental funcionó como una justificación distorsionada para planificar el exterminio de su núcleo más íntimo. De acuerdo con las declaraciones reunidas por la UFI N° 1 de Esteban Echeverría, Santillán acosó de manera incesante a la mujer durante las últimas dos semanas. Si bien Prediger nunca radicó una denuncia formal en sede policial por violencia de género, el entorno familiar admitió que la tensión dentro de la casa se había tornado insostenible.
El agresor construyó un relato victimizante que quedó cristalizado en su teléfono celular. Al enviar la frase “Me obligaron a hacer esto”, Santillán intentó deslindar su responsabilidad moral sobre el baño de sangre que estaba a punto de desatar, presentándose a sí mismo como alguien "acorralado" por las circunstancias familiares.
Minutos después de enviar ese primer texto, el atacante volvió a comunicarse con ese mismo contacto para confirmarle de manera explícita que estaba por ejecutar lo que tantas veces había prometido. Aquella última advertencia desencadenó un desesperado llamado al 911, pero la policía llegó cuando los tres homicidios ya se habían consumado.
La frialdad de la ejecución y el escape final
Con la determinación tomada, Santillán descargó los cartuchos de su escopeta sobre tres generaciones de su familia. Primero disparó contra Laura Prediger en el ingreso al comedor; luego caminó hacia la habitación de su hijo Santino (11) para dispararle en la cabeza; y finalmente cruzó el patio trasero hacia la propiedad lindera de la calle Alfonso Amat para quitarle la vida en la cocina a su madre, Susana Castillo Toscanini (73).
Tras dejar el arma homicida tirada junto al cuerpo del menor, el femicida escapó a pie hacia la localidad vecina de Burzaco. Cerca de las 7:30 de la mañana, se arrojó bajo las ruedas de un camión sobre la avenida Monteverde para evitar enfrentar las consecuencias penales de sus actos.
El estremecedor mensaje de WhatsApp quedó incorporado formalmente en el expediente como prueba material de la premeditación y del estado deliberado con el que actuó el asesino, cerrando el círculo sobre el móvil que desencadenó una de las mayores tragedias familiares del conurbano bonaerense.
En pocas palabras
- Triple crimen: Damián Santillán asesinó a su pareja, hijo y madre en Monte Grande.
- Motivo: Sospecha de infidelidad tras dos semanas de hostigamiento constante del femicida.
- Mensaje: Santillán envió un WhatsApp: "Me obligaron a hacer esto" antes de la masacre.


