Se trata de Leonardo Bejarano Siles (18), quien el 22 de noviembre del año pasado golpeó con furia a su pareja. La joven tenía un embarazo de 8 meses y el ataque provocó un parto inducido porque la beba no daba seña

El joven que pateó a su novia embarazada fue traslado al penal

Por UNO

Por Catherina Gibilaro[email protected]

El fiscal de instrucción de Guaymallén Juan Ticheli imputó del delito de aborto intencional a Leonardo Sebastián Bejarano Siles (18), quien el año pasado le propinó una violenta paliza a su novia de 15 años que estaba embarazada de 8 meses, lo que provocó que la mujer perdiera la criatura.

Concretamente el aborto intencional es cuando una persona procede sin el consentimiento de la mujer.

El delito que le endilgó Ticheli a Bejarano Siles tiene una pena de 3 a 10 años; además, el hombre quedó detenido en el penal porque estuvo prófugo de la Justicia desde noviembre del año pasado. También existe, según Ticheli, delito procesal porque cuando el hecho cobró estado público el ahora prófugo en ese momento amenazó a la chica para que cambiara su versión de los hechos. 

El fiscal consideró que es un caso de violencia de género y por lo tanto el Estado tiene la obligación de proteger la integridad física y psíquica de la mujer. Esto según la convención que se firmó en la ciudad brasileña de Belem do Pará y que luego el Congreso nacional argentino convirtió en ley. Sus normas son operativas, o sea que se aplican en el acto en todo el territorio nacional. 

Este caso es el primero con estas características en la provincia y no se descarta que incluso el delito pueda convertirse en dolo eventual, porque el acusado le pegó dos patadas en el vientre a la chica, es decir que sabía el daño que podía ocasionar a la beba.

La búsqueda

Desde  el 28 de noviembre del año pasado la policía estaba buscando a Bejarano Siles, quien poco antes de que su pareja diera a luz a una hija de ambos la sometió a una brutal golpiza, sobre todo en el vientre, lo que le provocó el deceso a la beba y lesiones a la madre de 15 años de edad. Ayer personal de la División Homicidios, dependiente de la Dirección de Investigaciones, tras llevar a cabo distintas pesquisas hizo un sexto allanamiento, esta vez en calle López de Gomara al 1700 de Guaymallén, donde procedió a la detención del joven que era intensamente buscado. 

Sobre el detenido pesaba un pedido de captura emitido por la Unidad Fiscal Departamental Nº4 de Guaymallén, por el grave hecho que se produjo el 22 de noviembre de 2014 a las 19 en la manzana 13 del barrio Pedro Molina I. En su momento el caso tuvo amplia difusión incluso en medios nacionales, especialmente por las graves consecuencias que tuvo. 

En su momento Diario UNO concurrió al hospital Lagomaggiore, donde ya le habían inducido el parto a la madre porque la beba ya no daba señales de vida.

Desde un primer momento la adolescente responsabilizó a una médica por no haber salvado a la pequeña, que iba a nacer el día de Navidad.

“Yo me acaricio la panza y ahora mi beba no me patea”  tituló UNO en su edición del 29 de noviembre del 2014 el conmovedor suceso que provocó una gran repercusión social. Con la actitud atribuida al hoy detenido el sueño de la menor de convertirse en madre fue interrumpido abruptamente por la golpiza que mató a la beba.

¿Hubo un error médico? 

La adolescente en diálogo con UNO desde su lecho del hospital en noviembre pasado dijo acongojada que “ella –la beba–era mi compañía” y que por eso iba a denunciar a la médica que la había revisado poco después de haber sido golpeada y a quien acudió en el Lagomaggiore con carácter de urgente preocupada por las secuelas que podía tener tal paliza en la criatura.

“Ella me hizo tacto y me hizo escuchar el latido de mi hija, recomendándome que me fuera a reposo a casa, pese a que yo insistía en que estaba perdiendo mucho líquido”.

“Estoy segura –agregó en esa oportunidad– de que si me hubieran internado en ese momento como yo pensé (les conté de los fuertes golpes que recibí en la panza) hoy mi beba estaría conmigo”.

El rostro de la chica está desfigurado no sólo por el dolor de la pérdida de la nena, que iba a nacer el 25 de diciembre, sino por los golpes que su novio, Leonardo Sebastián Bejarano Siles, le propinó. “Nunca le voy a poder perdonar que me matara a mi hijita”, dijo con la voz entrecortada. “Además me cortó toda la ilusión de ese hermoso regalo de Navidad que sería la nena y que ahora ya no está conmigo”.

Habla despacio. Todavía está convaleciente del parto inducido horas antes y está internada en Maternidad, en el tercer piso del Lagomaggiore. 

Otra vez se le llenan los ojos de lágrimas cuando recuerda el fatídico día de los golpes en la casa de él, en Guaymallén. “Esa tarde en un año que estábamos de novios él se volvió loco por primera vez mientras discutíamos. Me pateó en la panza mientras me decía ‘Te voy a matar, pero no lo hago porque no quiero volver en cana’. Después al ver que yo caí al suelo me pegó trompadas en la cara. La madre de él vio todo y cuando quiso intervenir él le faltó el respeto. También estaba una tía. Yo llamé al celular a mi hermano para pedir ayuda, pero Leonardo me cortó. Sin embargo, se dio cuenta de que algo grave pasaba y vino a la casa y la madre de Leonardo no lo dejó pasar diciéndole que estábamos hablando”.