Ocurrió durante el fin de semana cuando jóvenes de un barrio detuvieron un tren que iba hacia Buenos Aires y luego atacaron a piedrazos al barrio Ferresi. La Policía no podía acercarse. Los vecinos se apostaron armados en las puertas de sus casas.

El intendente de San Martín explotó y acusó a los fiscales, por un conflicto barrial

Por UNO

Por Enrique [email protected]

El delito y el vandalismo amenaza con dividir a dos barrios de San Martín. Algunas de las personas que habitan en el vecindario más antiguo, culpan a los habitantes del barrio más joven de ataques y robos y algunos hasta anunciaron que piensan armarse para protegerse y que quieren que se construya un muro que los separe. El intendente Jorge Giménez culpó a la falta de coordinación entre los poderes del Estado y el escaso sentido común para resolver estas situaciones. “Me gustaría saber qué actitudes tomarían los fiscales si tienen que vivir en ese lugar unos días”, dijo, y criticó aquellas políticas que impiden que los menores puedan trabajar y sumar a la economía familia. “Solo hay que castigar a los explotadores”, sostuvo.

Está ahí nomás, en la entrada a la ciudad de San Martín y casi pegados al Hospital Perrupato. El Barrio Ferrisi ya estaba antes que casi todo. El Barrio Santa Lucía se fundó el 8 de junio de 2009, con la entrega de 96 casas del IPV. Apenas los separa las vías del tren.

Ese terraplén con venas de hierro fue el escenario del caos que este domingo a la madrugada y que desnudó un problema de varios años.

En la tarde del sábado un grupo de jóvenes, supuestamente del Santa Lucía, bloquearon las vías y obligaron a que un convoy que se dirigía a Buenos Aires con una carga de áridos, se tuviera que detener en el lugar. Después dañaron el sistema de frenos.

Cuando anochecía, unos 50 menores y adultos, se subieron a los vagones cargados con piedras y comenzaron a atacar las casas del barrio Ferrisi, usándolas como proyectiles. La misma suerte sufrieron los autos que trataban de circular por allí y se encontraban con el tren que bloqueaba el paso.

La zona quedó literalmente sitiada por los vándalos. Algunos vecinos del Ferrisi se apostaron en las puertas de sus casas, con armas. Los primeros patrulleros que llegaron a la zona apenas pudieran acercarse a unas 200 metros de dónde estaban los revoltosos y esperaron a que llegaran refuerzos de los cuerpos de Infantería de la Zona Este y de Maipú. Después de más de 7 horas, se logró dispersar a los agresores y se detuvo a 8 personas, un mayor y 7 menores. La indignación de los vecinos e incluso del mismo intendente Giménez aumentó sobre el mediodía de ese domingo cuando los 8 detenidos fueron liberados, después de haber sido acusados por el delito de daños.

Teresa Cordero tiene 59 años. Nació y vive en el Ferrisi, casi en la frontera entre ambos barrios y en su casa vende líquidos de limpieza sueltos. “No se puede decir que la gente que vive en el otro barrio sea mala. Yo camino a veces por ahí y nunca he tenido problemas y acá viene n a comprarme y nunca pasó nada. En el Ferrisi también hay gente mala, como en todos lados”, dice, aunque reconoce que los problemas de inseguridad comenzaron hace unos 4 años, cuando se inauguró en Santa Lucía, “pero creo que es algo que ha pasado en todos lados, no solo aquí ni por ellos”, sostiene.

Luis Mathon, dueño de un corralón de materiales que inauguró en mayo pasado, contó que sufrió dos robos apenas abrió las puertas y que tiene que aumentar constantemente las medidas de seguridad “porque los ladrones van más avanzados que nosotros” y sostuvo que la solución “es sectorizar los barrios y poner en casa uno un puesto de vigilancia fijo”.

Enojadísimo

El intendente de San Martín, Jorge Giménez, no ocultó su molestia ayer a la mañana, cuando fue consultado por esta situación y dejó una serie de frases contundentes:

“Son dos comunidades de gente laburadora, enfrentadas por unas pocas personas que cometen delitos. No se puede estigmatizar a toda una comunidad por un pibe”.

“Después de muchas horas la policía pudo detener a 8 personas y al rato ya estaban libres. Fallan algunas patas del Estado”.

“No se puede ser tan garantista. Yo laburé desde pibe, ayudé a mi viejo a cosechar, a plantar y nunca me sentí explotado por eso. No puede ser que un pibe no pueda levantar una pala antes de los 18 años. Hay que reincorporar la cultura del laburo y que los órganos del Estado se pongan a trabajar seriamente sobre el delito”.

“Hay que decirle a los fiscales que se vayan a vivir ahí, donde están los problemas, a ver si interpretan la ley como lo hacen ahora. Yo no soy represor, todo lo contario, pero no podemos ser garantistas al extremos. Todos los que cobramos del aporte de la gente, tenemos que aplicar la ley y también el sentido común”.

“La fiscalía en las comisarias fue un retroceso. El policía tiene que actuar y que lo dejen hacerlo. El policía cuando lo dejan. El fiscal no estuvo ahí el domingo a la madrugada. Y el policía encierra a un delincuente y el fiscal lo suelta. Algo no está funcionando bien.”