La joven de 20 años que denunció haber sido objeto de un secuestro declaró esta mañana en la Unidad de Investigaciones y quedó a disposición del titular del segundo Juzgado de Instrucción, Pablo Peñasco.
Según información que pudo recabar Diario UNO San Rafael, la supuesta víctima estaba estudiando con unas amigas y pasadas las 21 se retiró sin compañía de la reunión..
Una vez en la calle, se comunicó con una de sus compañeras de estudio y le contó que "tenía miedo porque un auto la estaba siguiendo".
Aparentemente, de ese vehículo de color blanco, se bajaron dos individuos encapuchados y en la intersección de Entre Ríos y El Libertador la interceptaron. Allí la metieron dentro de un baúl y le quitaron el chip del celular que llevaba consigo.
La joven permaneció en el baúl hasta que un tiempo después, no se pudo precisar la hora ni el lugar, el conductor decidió efectuar una parada sobre la ruta camino a la capital de la Provincia.
En ese momento uno de los secuestradores abrió el baúl del automóvil y recibió un golpe con un objeto contundente que esta joven encontró en el interior.
Esa maniobra, según los testimonios recogidos, le permitió huir de sus captores y buscó refugio en una parada de micros. Tomó un servicio de la empresa Cata y se escondió en el baño.
Una vez que arribó a Mendoza, a las 12.40, colocó otro chip que tenía de repuesto, en su teléfono y vía mensaje le avisó a unas amigas y a su familia lo sucedido.
Sus padres viajaron desde Bowen a Mendoza y a las 7.30 llegaron a San Rafael.
En este contexto, los investigadores no descartan ninguna hipótesis para esclarecer el hecho.




