Los malvivientes usaron un palo para cometer el robo en Guaymallén. Por las ventanas de las plantas bajas, se llevaron carteras con dinero y un bolso con una notebook y una tablet.

Delincuentes arrasaron en cuatro dúplex de un complejo de Dorrego

Por UNO

Por Catherina Gibilaro

[email protected]

Un despertar muy poco agradable tuvieron los inquilinos de cuatro departamentos de un complejo ubicado en Dorrego, Guaymallén, cuando al bajar las escaleras de sus dúplex constataron que hábiles ladrones, a través de la ventana y con un palo, les robaron carteras con dinero y hasta una mochila con una notebook que estaban en la planta baja.

El hecho que sorprendió a los habitantes del edificio es que las medidas de seguridad, tales como portones terminados en puntas y concertinas, no fueron un impedimento para que los maleantes pusieran a prueba sus habilidades, especialmente con un palo, que sabían manejar cual malabaristas. 

También los ayudó el hecho de que las ventanas de esos cuatro departamentos no contaran con los pistillos cerrados, lo cual favoreció su trabajo.

Este hurto fue en la calle Pedro Vargas al 900 entre las 4 y las 6 del martes –aunque recién se conoció ayer–. Allí hay una veintena de departamentos en un complejo cerrado que prima facie sería inaccesible. No fue esta una preocupación para los delincuentes, quienes estudiaron minuciosamente de qué manera entrar sin ser vistos y, lo más importante, salir sin ser entorpecidos para no terminar con las esposas puestas.

En el primer dúplex, sobre el cual ya habían puesto la mira y que tiene los dormitorios arriba al igual que los que lo rodean, empujaron muy despacio la ventana de la planta baja para evitar que los escucharan. En este primer golpe, fueron afortunados porque la dueña de casa había dejado sobre un sillón muy próximo a la ventana su cartera, en la cual tenía $5.000, previstos para el pago del alquiler. Uno de los delincuentes ensartó a la mejor manera circense la manija y lentamente la trajo hacia sí.  Abrieron el bolso y como vieron que el contenido era una suma nada despreciable y que su tarea era fácil, decidieron proseguir con otros departamentos.

Para ello, siempre utilizando el mismo elemento, o sea, el palo, en un dúplex contiguo hicieron la misma tarea y siempre con la misma impunidad. Esta vez también lograron hacerse de otra cartera, que contenía una cifra que ronda los $3.500. 

Pero esto tampoco los dejó satisfechos y prosiguieron con el raid que se estaba presentando como exitoso. Y fueron hacia la ventana de otro dúplex. Sigilosamente, la abrieron y lograron enganchar un bolso que contenía en su interior una notebook y una tablet. 

Siguieron y ya decidieron ponerle fin a sus correrías en un cuarto departamento, de donde robaron también dinero. Allí optaron por ponerles fin a los robos y emprendieron la retirada, pero antes de irse defecaron y tiraron encima del excremento una de las carteras robadas. También dejaron en el lugar, apoyado en una pared, el palo que utilizaron para cometer sus hurtos.

Todo lo que había ocurrido pasó desapercibido para las víctimas y sus vecinos porque nadie escuchó nada que los pudiera alertar.

Este jueves por la tarde, Diario UNO dialogó con Florencia Pungitore, quien habita en el mismo complejo. “A mí, afortunadamente, no me robaron nada. No entiendo cómo hicieron para entrar con las medidas de seguridad que hay. Sin duda tenían todo planificado y seguramente habían estudiado muy bien el terreno sobre el cual iban a trabajar”, aseguró.

 Cuando las víctimas se percataron de lo ocurrido al levantarse para ir a trabajar, sufrieron un disgusto mayúsculo y la denuncia fue radicada en la Oficina Fiscal Número 8 de San José, Guaymallén, donde fue caratulada como hurto por escalamiento.

 La Policía Científica trabajó en el lugar buscando huellas que puedan conducir a los autores de los robos.

►"No sé cómo pudieron entrar con las medidas de seguridad que hay. Por suerte, no lastimaron a nadie" (Florencia Pungitore, quien vive en el complejo).