Desde el Primer Juzgado de Instrucción desmintieron que haya quedado libre porque hubo consentimiento de la niña, ya que no es válido para el Código Penal cuando la víctima es menor, como había trascendido en un principio. La jueza Ana Blanco, que subrogaba al juez Oscar Balmes cuando se efectuó la denuncia, consideró en el curso del expediente 23713/2, caratulado como abuso sexual agravado por acceso carnal, que estaban dadas las garantías para darle la excarcelación, ya que “no hay peligro procesal” de que fuese a entorpecer el procedimiento, según informaron. Para ello debe cumplir con ciertas restricciones, como no acercarse a la niña, no salir de la provincia y presentarse ante la Justicia al menos una vez al mes para demostrar que permanece en el territorio provincial. “El domicilio que dio es a cuatro cuadras de mi casa y a dos de la escuela donde iba mi hija, porque ya la cambiamos de colegio. Para ir al supermercado tengo que pasar por ahí. A la larga o a la corta se lo podía cruzar. Nos arruinó la familia porque ella ahora ni siquiera está viviendo con nosotros”, expresó indignada la denunciante con respecto a las medidas que se tomaron hacia quien habría abusado de su hija de 12 años el pasado 21 de setiembre en las instalaciones del club Sarmiento. Allí habría citado y luego abusado de esta niña a la que conocía porque vivían a una casa de distancia en el barrio UEFA. El joven, oriundo de Tucumán, además, había trabajado haciendo changas con el marido de su mamá. Recién el domingo 28 sus padres tomaron conocimiento de lo sucedido y lo denunciaron. “¿Qué esperan? ¿Que viole a alguien más? A mi hija le sacó la inocencia, la mató en vida. Ella lloraba porque no entendía por qué lo habían dejado libre”, agregó la denunciante, repudiando esta decisión de la Justicia que la llevó a cambiar a su hija de escuela y a que permanezca en otro domicilio por temor a que vuelva a encontrarse con el supuesto abusador. Esta mujer, que le relató el pasado lunes a diario UNO lo traumático de la experiencia de la menor, contó además que ayer recibió el llamado de la mamá de Verónica Escudero, la niña de 11 años que fue violada y arrojada al río Tunuyán en el 2012, para brindarle su apoyo y contención. “Yo quiero verlo preso y vamos a llegar hasta donde haga falta para eso”, agregó esta mamá, que pidió presentarse como querellante particular en la causa en la que ya está siendo representada por la abogada Carolina Jacky.