José Luis Salas
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Desde este martes hasta el lunes 23 en la sala de la Primera Cámara del Crimen de San Rafael se desarrollará el juicio por el homicidio de Maribel Anahí Marcuzzi, la joven de 19 años asesinada de forma sanguinaria el 5 de agosto de 2012 en su vivienda del paraje malargüino La Junta mientras cursaba un embarazo de ocho meses.
Por este crimen serán juzgados el marido de la chica, Abel Telésforo Lucero (23), apodado el Zorro, y un amigo de éste, Juan Carlos Montoya (26), conocido como el Piche. Ambos están considerados “coautores de homicidio agravado por el vínculo y por alevosía”.
Abel y Maribel estaban casados desde el 2009 y tenían una hija de tres años, además de estar esperando otra niña. La relación de pareja pasaba por un mal momento y según testimonios registrados en la causa, la mujer apareció golpeada en diversas ocasiones.
El hecho de sangre se desencadenó luego de una discusión que mantuvieron en la madrugada del día señalado, en la cual el marido le había pedido dinero para comprar cerveza. En ese momento estaban presentes Montoya y otro hombre, de nombre Pedro Damián Jaque.
La mujer se intentó defender con un hierro, con el que golpeó a su marido en una de las piernas.
Según el escrito de elevación a juicio, “con extrema violencia Lucero la golpeó con un palo en la cabeza, fracturándole el craneo en la zona occipital y lastimándola en el rostro hasta dejarla inconsciente”.
Se añade que “con la mujer en el piso, indefensa, y mientras Montoya le pisaba brutalmente la cabeza, ejerciendo una presión sostenida con las zapatillas que calzaba, Lucero la mató degollándola con un cuchillo”, según la conclusión a la que llegó la fiscal de instrucción María Eugenia Laigle.
Como consecuencia de este brutal ataque murió la niña que estaba en gestación, aunque “el feto pudo haber estado viable durante 30 minutos”, concluyó el forense.
Aunque Lucero había expresado en diversas ocasiones sus dudas de que la niña por nacer fuera hija suya, un análisis de ADN practicado en el marco de la investigación comprobó que este hombre era el padre.
También se determinó que la muerte de Maribel se produjo aproximadamente a las 5 de la madrugada, con una posible variación de dos a tres horas.
En las pericias practicadas al cuerpo se concluyó que la lesión encontrada sobre la frente de la mujer dejada por la compresión sostenida y con fuerza de un calzado coincide con la suela de la zapatilla secuestrada a Montoya.



