Policiales
Lo habían exonerado de la Federal por robo. Está acusado de haber tenido cautivo 8 días a Daniel Rebagliati. La banda planificaba otro golpe, pero la llamada a una mujer los delató.

Cayó un ex policía por el caso del empresario que estuvo ocho días secuestrado

Por UNO

A 12 días de la liberación del empresario Daniel Rebagliati (53), la Policía Bonaerense detuvo a cinco sospechosos de integrar la banda de secuestradores que lo mantuvo cautivo entre la mañana del 28 de abril y la madrugada del 6 de mayo pasado. Según confirmó Clarín con fuentes del caso, uno de los jefes de la organización apresados ayer es un ex policía federal exonerado en 2008 luego de quedar involucrado en un "robo a mano armada". En los operativos también cayó el hombre que actuó de "negociador" con la familia y otro con antecedentes por un secuestro "pesado".

Por los seguimientos y escuchas telefónicas, los investigadores pudieron determinar no sólo los movimientos que iban haciendo los captores luego de liberar a Rebagliati, sino también que -mientras se gastaban parte del botín de rescate, que fue de 1.800.000 pesos- planeaban hacer otro secuestro en los próximos días.

En la investigación también participó la Agencia Federal de Inteligencia (AFI, la ex SI). Lo hizo tanto durante el secuestro, escuchando en tiempo real las negociaciones por Rebagliati, como luego de la liberación. Al parecer, los secuestradores no fueron cuidadosos con el uso de los celulares con los que se manejaban y al menos uno de ellos pudo ser identificado y rastreado luego de una comunicación con su esposa.

"Aún quedan prófugos, pero los cabecillas fueron detenidos. Estamos también buscando a varias mujeres, relacionadas con los detenidos, que habrían aportado algún tipo de apoyo a la banda", agregaron las fuentes consultadas por Clarín.

Las detenciones fueron el resultado de una serie de operativos que comenzaron el domingo a la noche y continuaron durante todo el día de ayer. La inmensa mayoría de los procedimientos se concentraron en el partido de Tres de Febrero, donde la víctima fue capturada y de donde también serían los secuestradores.

Entre los lugares allanados ayer, la Policía habría podido detectar uno de los dos lugares en los cuales Rebagliati fue escondido. Este detalle seguramente será cotejado con una inspección ocular con la víctima. De confirmarse el dato, podría convertirse en un elemento clave. Por lo pronto, ayer la familia de Rebagliati fue informada de las detenciones por el propio ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados.

En el operativo, ordenado por el fiscal federal Paul Starc, participaron unos 300 policías con distintas funciones. Efectivos de Observaciones Judiciales y del Gabinete de Análisis Tecnológico -junto con la AFI- fueron los encargados de rastrear a los sospechosos. Según una versión difundida ayer, la Policía estaba trabajando con algunos potenciales nombres e intervino los teléfonos de todo su entorno. Para las detenciones concretadas ayer habría sido clave la llamada de uno de los secuestradores a su esposa.

La fuerza de choque del operativo estuvo a cargo del Grupo Halcón y la Infantería. Fuentes del caso confirmaron a Clarín que en uno de los allanamientos hubo un intenso tiroteo. "Uno de los hombres que estábamos buscando con orden de captura se resistió y recibió un balazo en el estómago. Por eso fue trasladado al Hospital Posadas, donde lo intervinieron", comentaron las fuentes.

Al parecer este hombre, que era seguido desde hace días, había tenido otro enfrentamiento a tiros durante el fin de semana con el amante de su mujer.

Rebagliati fue secuestrado luego de salir de su casa de Villa Devoto rumbo a su empresa (CINTRA, dedicada a la limpieza ambiental, entre ella la del Riachuelo), en Tres de Febrero. Al principio lo secuestradores reclamaron dos millones de dólares, monto que fue bajando con las negociaciones: unas 20 llamadas, de pocos segundos.

Todo concluyó cuando el rescate se pagó arrojando el dinero desde un tren en movimiento. Este detalle y el hecho de que a Rebagliati lo hayan amenazado con cortarle un dedo para enviarlo como "prueba de vida" remite al modus operandi de las bandas de delincuentes que, a mediados de los años 2000, generaron una ola de secuestros clásicos y muy largos en la provincia de Buenos Aires.

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