El policía declaró en el segundo juicio y su testimonio, en términos generales, pareció sólido y coincidente con el que había dado “su” testigo Puebla. Pero revisándolo con detenimiento, tuvo numerosos puntos que, al menos, dejan muchas

Caso Bolognezi: declaró el comisario "estrella" y sólo quedaron dudas

Por UNO

Por Enrique [email protected]

Viernes 18 de junio de 2004. Habían pasado 21 meses del homicidio de José Luis Bolognezi y la causa estaba empantanada y sin detenidos. Pero curiosamente ese viernes, por carriles muy separados, aparecieron dos testigos que dijeron haber visto el crimen dieron los nombres de los supuestos autores. ¿Coincidencia? Parece difícil, pero así lo creyó el juez que investigó la causa. Después se determinó que uno de ellos era un preso que solo quería sacar provecho. El otro fue Ana María Puebla, que un día se presentó ante el comisario general Héctor Salvador Quiroga y “me dijo que se perseguía a los pobres y se protegía a los poderosos”, sostuvo ayer quien era el máximo jefe policial de la zona.

Quiroga hizo honor a su segundo nombre y así salvó, al menos en ese momento, la vergonzosa investigación que se había realizado hasta allí. Lo malo es que todo lo que rodeó la aparición de esos sorpresivos testigos contaminó irremediablemente el caso.

El policía declaró ayer en el segundo juicio y su testimonio, en términos generales, pareció sólido y coincidente con el que había dado “su” testigo Puebla. Pero revisándolo con detenimiento tuvo numerosos puntos que al menos dejan muchas dudas.

Quiroga dijo que Puebla se presentó ante él en Junio de 2004, cuando el comisario “estudiaba” la causa. La mujer se quejaba porque su hijo mayor había sido detenido por culpa de una moto sin papeles y realizó apreciaciones típicas sobre la función de la Justicia y la inseguridad. “Me llamó mucho la atención”, dijo ayer Quiroga sobre esas expresiones de Puebla. Esa visita de la mujer se repitió otras dos veces y finalmente un día lo llamó al comisario por teléfono para pactar un encuentro “en la vía pública” y “contarme algo”. Allí le dijo que había presenciado el crimen de Bolognezi.

Según Quiroga “a las 20 del viernes 17 de junio de 2004” (no fue viernes 17, sino viernes 18) Puebla lo llamó y le dijo que declararía formalmente lo que supuestamente había visto. Ayer el policía dijo que intentó ubicar al fiscal Juan Day y al juez Ricardo Schulz para tomarle la declaración a Puebla, pero no los pudo encontrar. Entonces optó por llamar al abogado querellante y juntos llevaron a Puebla Hasta una finca de Buen Orden y allí realizaron el acto, que erróneamente (o adrede) figura en actas como si se hubiera realizado en la sede de la Colonia de la Distrital Este.

Quiroga dijo que el sábado a la mañana logró contarle la novedad al fiscal y que después se despreocupó del tema ya que “tenía que preparar los actos del lunes 20 de junio, que era feriado” y que recién el martes esa declaración llegó a manos del juez. Pero el almanaque indica otra cosa, que ayer pasó desapercibido para todos: El Día de la Bandera cayó en domingo y el lunes fue día laborable.

Más curiosidades

La mañana del mismo día en que Puebla realizó su primera declaración con Quiroga, también declaró en sede judicial un reo de la penitenciaría que estaba procesado por robo y cuya causa estaba en manos del juez de Instrucción Carlos Dalton Martínez y que es padre de un joven que luego sería señalado por Puebla como uno de los partícipes en el crimen.

Este reo declaró que había visto el homicidio, dando una versión muy parecida a la de Puebla, pero solo dijo haber identificado a tres personas, y dio los nombres de Abdo Girala, Metralleta Pérez y de otro joven que también fue señalado por Puebla pero que luego fue sobreseído. Llamativamente dejó fuera de eso al hijo del juez que manejaba su causa. Tiempo después se descubrió que su testimonio era falso y terminó condenado por mentir.

Quiroga dijo ayer que no pudo contactar al juez Schulz hasta el martes. Sin embargo el mismo magistrado había dado otra versión el lunes 21 de junio de 2004, en declaraciones a la prensa. “El juez explicó además que el comisario Héctor Quiroga le acercó el viernes por la noche, "cuando ya estaba librado el pedido de captura para Pérez, Bonivardo y Girala", la declaración de una nueva testigo presencial, que en principio coincidiría con lo aportado por la otra persona, "sólo que en lugar de tres individuos, este testimonio habla de cuatro personas junto a Bolognezi” (edición del martes 22 de junio de 2004 del diario Los Andes).

Demasiado confuso, demasiadas dudas. Quiroga declaró ayer y pareció sincero, pero la revisión de la historia lo contradice demasiado. La semana que viene el segundo juicio por el homicidio de Kote Bolognezi entrará en su etapa final y ya está claro que los principales culpables serán aquellos que debían descubrir las identidades de quienes lo mataron.