Una garita de seguridad como escenario. Un hombre como victimario. Su nuera como víctima. Una causa por un abuso sexual en Guaymallén que se destapó a fines del año pasado y por la que le dictaron la prisión preventiva el sospechoso, quien quedó alojado en el penal pese a tener casi 70 años.

La denuncia llegó en las últimas semanas de 2020. Una mujer de 34 años se presentó ante las autoridades judiciales y brindó su versión. Explicó que en julio fue vejada por su suegro en una garita de seguridad ubicada en la intersección de la lateral sur del Acceso Este y calle Las Cañas.

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La víctima detalló que el padre de su novio la manoseó en sus partes íntimas y la penetró. Según el relato, el agresor le dijo "haceme caso o voy a hablar con mi hijo".

Pero ese no fue el único abuso sexual en Guaymallén. A mediados de septiembre ocurrió una situación similar en Puente de Hierro. En ese caso, según la declaración, el suegro comenzó a sacar fotos y grabar videos con su celular mientras la vejaba. Con esto amenazó a su nuera y los ataques se repitieron hasta el 10 de noviembre.

La situación explotó cuando la pareja de la denunciante -e hijo del sospechoso- escuchó unos audios de Whatsapp donde su padre amenazaba a su nuera. De hecho, el joven también declaró en el expediente y respaldó la versión de su novia.

Este martes, la fiscal de Delitos Sexuales Virginia Rumbo logró que le dicten la prisión preventiva al sospechoso, quien está imputado por abuso sexual con acceso carnal -de 6 a 15 años de cárcel-. El juez Diego Flamant hizo lugar al pedido y a su vez negó el beneficio domiciliario debido a la gravedad de la acusación, entre otros elementos.

La defensa del imputado planteó la teoría de que las relaciones fueron consentidas, pero por el momento el magistrado se inclinó por la teoría fiscal.

Tras el dictado de la prisión preventiva, se avecinan pruebas claves en el expediente: el resultado de los exámenes médicos para constatar si la mujer presenta lesiones en sus partes íntimas, la pericia psicológica que determinará si su relato es creíble y la extracción de los datos del teléfono celular del hombre para determinar si existen las fotos y videos de la agresión sexual.