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La investigación del crimen del médico traumatólogo del Hospital Central aún no tiene sospechosos en vista. Dos hombres que habían sido detenidos debieron ser liberados por falta de pruebas.

A más de un mes del asesinato de Sebastián Prado, no hay detenidos ni fue encontrada el arma homicida

Por UNO

Por Soledad Segadesegade.soledad@diariouno.net.ar

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Con las manos vacías están los investigadores que tratan de encontrar al asesino del médico traumatólogo del Hospital Central, Sebastián Prado, ocurrido hace más de un mes. Dos hombres habían sido detenidos pero debieron ser liberados por falta de pruebas.

Sin detenidos, sin el arma homicida, y sin sospechosos en vista sigue la investigación del homicidio del médico ocurrido en el tranquilo callejón López de Gomara y Perú, de la Sexta Sección, en la noche del 6 de septiembre pasado.

Ante este difícil panorama, los investigadores sólo esperan que surja algún testigo que haya visto o sepa algo revelador para encontrar al autor del crimen. Además no dejan de buscar el arma con la que mataron al traumatólogo en la puerta de su casa frente a sus hijos y su pareja.

El fiscal de Delitos Complejos Daniel Carniello debió liberar a Pipi Merlo y a Johny Morales, los únicos dos sospechosos que tuvo la causa luego que dos testigos de identidad reservada dijeron escucharlos decir: “nos mandamos un moco y matamos a un tipo”.

Ambos fueron atrapados en la villa Malargüe, ubicada sobre calle Perú casi Suipacha de la Sexta Sección. El Pipi quedó imputado como partícipe por ser quien habría ayudado a escapar al Johny, quien fue imputado como el presunto autor material del crimen del médico.

Pero a los pocos días el dueño del restorán La Linda, de la Peatonal Sarmiento, declaró que el Johny Morales trabajó en la cocina durante toda la noche del 6 de septiembre pasado, cuando ocurrió el crimen.

Debido a esto y a que ninguno de los dos estaba vinculado con otros delitos, el fiscal Carniello los liberó, aunque sostuvo la imputación por lo que ambos deben presentarse a firmar en la fiscalía.

Crimen resonantePrado tenía 36 años, era padre de dos nenes de 8 meses y otro de 2 años, y estaba en pareja con Carla Santarelli, con quien se iba a casar el 14 de septiembre.

Su mujer fue la única que vio cuando le dispararon tres veces a Prado. “Hijo de puta”, escuchó que dijo Prado y cuando miró estaba en el piso luchando cuerpo a cuerpo con otro hombre, quien se reincorporó, le disparó y escapó.

Al parecer el asesino estaba escondido en la acequia y habría sido descubierto por el médico, por lo que el hombre salió y lo atacó.

Corrió hacia la calle Perú y no hay nada que indique en qué escapó, si alguien lo ayudó y para qué lado se fue.

De ese hombre no hay datos, pistas ni rastros, lo que complica el esclarecimiento del homicidio.