En su libro Soy la mierda oficialista, el periodista Carlos Barragán (6,7,8) hace de esa afirmación un relato en primera persona, conformado por cuentos, artículos, anécdotas, canciones y reflexiones, que buscan dar testimonio intimista y público al mismo tiempo sobre el kirchnerismo como fenómeno cultural.
La obra "habla de quién soy, de cómo llegué hasta acá, de mi vida en los medios y de cómo es esto de ser la mierda oficialista", explica el autor.
"No soy escritor; soy guionista, tal vez por eso busqué una lectura accesible, dividida en relatos que cuentan porciones de mi vida -indica Barragán-. El foco está puesto en mí, pero se va corriendo hacia las personas que conocí y de las que hablo en el libro".
En el volumen, publicado por editorial Norma, Barragán reúne una serie de anécdotas que parten de su historia personal para dar paso a las personalidades que marcaron su carrera profesional: Lalo Mir, Adolfo Castelo, Elizabeth Vernaci; mientras expone su mirada sobre las últimas décadas de nuestro país: el peronismo, los años 70´, la democracia, el menemismo, la crisis y el gobierno actual.
Carlos Barragán nació en 1964. Es periodista, cantante y guionista. Trabajó con Jorge Halperín, Guillespi y Mex Urtizberea, entre otros. Desde 2009, es panelista de 6,7,8 (Televisión Pública).
-¿Qué es la mierda oficialista?-Hay una idea de crisis en el libro: no sólo porque nos llamaban de esa forma, sino porque hubo que traspasar el límite de nunca haber sido oficialista: es el libro de un no peronista, que por primera vez en su vida se hizo oficialista de un gobierno peronista. Es algo extraño que nos pasó a muchos que veníamos de otro lado, o de ningún lado: de golpe nos encontramos defendiendo a un gobierno con mucho fervor. Porque existe una tradición que descalifica ser oficialista, no así ser opositor. Ser opositor te califica como un tipo bastante piola; en cambio, si sos oficialista, te interpretan como alguien sin honestidad. Entonces, desde ahí, creo en reivindicarse como mierda oficialista, tomando lo descalificativo y revirtiéndolo.
-¿De dónde viene el conflicto entre los medios?-En nuestro país se instaló un discurso hegemónico que repite siempre que todo está mal. No es un invento de Clarín, es una tradición mucho más antigua que sería muy bueno que alguien la estudiase con profundidad.Es una cultura de la queja, del reproche, del bajón, que luego se aprovecha cuando hay intereses económicos fuertísimos, como está pasando ahora, que se sirven de eso y lo exageran para seguir acumulando dinero, negocios y poder. Lo interesante es poder ponerle a ese relato uno distinto enfrente: el buen humor en la calle, el entusiasmo, el compromiso; lo que pasó con las elecciones primarias, que deja en claro que la mitad de la población está contenta con lo que pasa.
-¿Puede haber conciliación entre los sectores?-Es compleja y desgastante la puja en los medios, porque hay tipos que escriben algunos editoriales, con un alto nivel de cinismo, tironeando la realidad para que parezca lo peor, pero también hay un grado de convicción que lleva a ese tipo a creerse lo que deforma. Por eso no creo que exista la conciliación.Lo cierto es que hay cuestiones ancestrales en la manera de ver una plaza llena, una expresión popular, una marcha: estos tipos detestan todo eso, les molestan las manifestaciones, los negros en la calle, la alegría social. Son cosas muy fuertes las que siempre provoca el peronismo.
Fuente: Juan Rapacioli - Télam


