(Nota editorial de la edición impresa de Diario UNO del jueves 31 de marzo)
En las últimas horas se develó un secreto a voces del que todos sabían, aunque la versión oficial dijera una mentira. Es ni más ni menos que el famoso video hot de la reina lasherina, que tanto dio que hablar hace un tiempo, durante la Vendimia.
La protagonista de las escenas lésbicas que circularon en la red contó en la cámara de Canal 7 lo que todos sabían: era ella la del video y ayer el intendente de Las Heras, Rubén Miranda, declaró que la chica lo hizo quedar en ridículo y que está muy molesto. Se le puede aplicar aquel viejo dicho que dice que “el que se acuesta con niños amanece mojado”.
La pregunta que Miranda y toda la dirigencia política se tiene que hacer no es si las reinas hot mienten o si son pícaras, sino qué tiene que hacer la máxima autoridad política metiéndose en una situación de este tipo. La verdad no es que la soberana lo hizo quedar en ridículo, sino que el experimentado cacique comunal se prestó para el ridículo.
No es muy creíble que el propio Miranda no haya sabido cuál era la verdad de este tema, cuando en todos lados se lo comentaba, pero aún así cabe preguntarse por qué tuvo que salir el intendente a terciar en algo que, en última instancia, debería haber sido de la reina, pues ningún reglamento dice que no pueda filmar videos del tono que se le dé la en gana, con lo cual lo institucional estaba salvado desde el primer momento. Lo que pasa, y no sólo en esta situación, es que los políticos toman decisiones rápidas, apremiados por los tiempos mediáticos, y cuando el tema lo amerita, deberían tomarse uno o dos días para meditar si van a hacer bien o van a meter la pata.
No basta con echarle la culpa ahora a la reina para que Miranda quede totalmente a salvo de esta situación. Lo que se debe discutir, para mejorar, es cuándo corresponde que el intendente de todos los lasherinos, o cualquier otro, salga a hacer uso de su investidura. El tema parece irrisorio, pero la verdad es que ahora, cada vez que Miranda salga a poner las manos en el fuego por cualquier tema importante, no faltará quien recuerde este papelón.



