País Viernes, 9 de febrero de 2018

Murió el director Juan José Stagnaro

Juan José Stagnaro.

Juan José Stagnaro, director de fotografía, incursionó en la dirección con "Una mujer" (1975), pionera en abordar el tema "cuestión de género", murió el miércoles a los 79 años, según informo Directores Argentinos Cinematográficos.

Nacido el 16 de noviembre de 1938, comenzó sus estudios en las carreras de Ingeniería y Letras, no obstante al mismo tiempo nació su inquietud por la realización cinematográfica y la fotografía, que signarían una larga trayectoria.

Según relató, su primer acercamiento al cine fue a través de cineclubes, como el Argentino y Núcleo, y un curso en la Asociación Argentina de Cortometrajes, con docentes como Simón Feldman y Mabel Itzcovich.

También estudió "psicología social" con Enrique Pichon Riviere, trabajó en cine publicitario y luego fue convocado por cortometrajistas de entonces para hacerse cargo del rubro director de fotografía.

Así "Buby" Stagnaro comenzó su carrera como técnico en el cine nacional en tiempos de la Generación del 60, junto al también principiante Eliseo Subiela, con quien colaboró en el cortometraje "El largo silencio" (1963).

Casi de inmediato, él mismo dirigió su única obra en ese formato, "Berni 1962-1965" (1965), documental acerca del pintor, grabador y muralista argentino.

En el campo del cine publicitario se especializó en los Estados Unidos, y aquí mismo se dedicó, con particular atención, a spots con automóviles, trabajando en un sinfín de ellos para distintas agencias.

La crisis que comenzó con el golpe militar de 1966 frenó las posibilidades de muchos realizadores que quedaron en la coda de los que crecieron o surgieron a principios de esa década con ideas renovadoras.

De allí que la que podría haber sido su ópera prima, "El proyecto" (1968), con Julia von Grolman, Héctor Pellegrini y Federico Luppi, se frustró simplemente porque lo filmado a lo largo del país no le gustó.

Sin embargo y en todos esos años, su tarea como director de fotografía no cesó, y acredita algunas labores memorables, en especial en "El romance del Aniceto y la Francisca" (1966), de Leonardo Favio.

No fue el único caso de trabajo para recordar, ya que de aquellos tiempos fue el del episodio "Noche terrible" (1967), del mediometraje "El pacto", dirigido por Rodolfo Kuhn sobre un texto de Roberto Arlt.

Con Kuhn volvería a trabajar detrás de la cámara en "Turismo de carretera" (1968), con Raúl de la Torre en su clásico "Juan Lamaglia y Sra." (1970), y nuevamente con Favio en "Nazareno Cruz y el lobo" (1975), así como codirigió "The Players vs. Angeles Caídos" (1969), con Alberto Fisherman.

Ese año dirigió su primer y único largometraje que llegó a estrenarse, "Una mujer", según un guión que compartieron Aida Bortnik y Osvaldo Soriano, protagonizado por Cipe Lincovsky, Federico Luppi y Luisa Vehil.

Su asistente fue Adolfo Aristarain y su asesor como director de actores el teatrista Carlos Gandolfo, todo un grupo fuerte que ayudó a que Lincovsky compusiera uno de los mejores papeles de su carrera.

La historia era simple pero muy contundente y para esos tiempos de avanzada: la de una mujer que trata de reinsertarse en una sociedad muy prejuiciosa después de estar siete años presa.

Su último trabajo en esa posición fue en "Peperina" (1995) tras lo cual, y con el advenimiento de las nuevas tecnologías de la imagen, se dedicó al trabajo de transcripción de material fílmico a video y viceversa.

Desde aquellos tiempos estuvo al frente del laboratorio R+T Stagnaro, que por ejemplo restauró "Sinfonía de un sentimiento", el extenso documental de Leonardo Favio acerca de Juan Domingo Perón.

Sin embargo, por problemas económicos lo cerró y desde entonces se retiró de la actividad profesional.

"Me gusta parar en cualquier lado y tomarme un cafecito. Me siento cerca de las ventanas, que es como estar encuadrando la realidad que pasa", dijo al portal web de Autores de Fotografía Cinematográfica Argentina (ADF), de la que era socio honorario.

"La ventana te muestra la vida y a su vez te entrega una comprensión del momento que estamos viviendo, de tu vínculo con la realidad, con el espíritu del tiempo. Observar la vida, encuadrarla, recortarla, expresarla, es algo que el director de fotografía está obligado a hacer; y eso fue y es fascinante para mí", concluyó.

Sus restos fueron llevados al Cementerio de Boulogne, en una ceremonia privada.

Dejanos tu comentario