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Gabriela Koltes y su virreina, María Florencia Morralla, visitaron a la anciana en el asilo donde vive. Unos mariachis le hicieron una serenata. La mujer nació en Santa Fe, en 1903, y si bien vivió en pareja no tuvo hijos.

La Reina de la Vendimia fue el regalo sorpresa del cumpleaños 108 de Josefa

Producción periodística: Carina Péres y Ariel Sevilla.

Josefa Torres cumple este sábado 108 años. Pero la fiesta, con la gran sorpresa, regalos, bailongo y hasta serenata, se la hicieron el viernes en el Asilo San Vicente de Paul, donde vive desde hace décadas pues carece de familiares.

Esta santafecina de nacimiento, pero mendocina por adopción, recibió la visita de Gabriela Koltes: Reina Nacional de la Vendimia 2011, y de su virreina: María Florencia Morralla. Ambas jóvenes fueron invitadas a esta celebración tan especial, en la cual también le festejaron los años a otros abuelos que entre febrero y marzo sobrepasaron los 90, por lo que el lugar estaba colmado de invitados.

Sentada en un sillón, Josefa -según su DNI, nacida en Cañada de Gómez, Santa Fe, el 19 de marzo de 1903- recibía el saludo de las reinas y de los presentes. En torno, compañeros del asilo bailaban al son de un acordeón. Y uno de los momentos de mayor esplendor llegó cuando ingresaron unos mariachis para brindarle una serenata. 

La Reina Nacional se mostró muy emocionada con Josefa, ya que -según comentó- le hizo acordar a su abuela.

Por su parte, la homejeda relató que nunca fue al Acto Central de la Vendimia, pero sí a la Vía Blanca. Aunque casi no habló con Gabriela, en todo momento no le quitó la mirada de encima: más que nada estaba encantada con los atributos reales.

Relataron que Josefa vivió muchos años en pareja, en Córdoba, con Horacio. Pero no tuvieron hijos. Al morir su esposo, la familia del hombre –que tenía parientes en Mendoza- la invitó a venir a la provincia en los años ’80. Luego, estos descendientes fueron muriendo y una vecina la acercó al asilo porque se quedó sola.

Pese a su edad, los encargados del asilo dicen que Josefa es muy dinámica, si bien ha ido perdiendo movilidad. Habla poco y está medio sorda, pero mantiene su lucidez.

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