Carina Scandura[email protected]
Los wachiturros son una mezcla de floggers y cumbieros. Adoptaron la cumbia electrónica y la ropa deportiva de primera marca. Pertenecen a las clases media y alta, y hacen culto de los códigos villeros. Su presencia en Mendoza.
La nueva tribu urbana
Hablar de tribus urbanas es entender la existencia de subculturas funcionado dentro de la sociedad. El sociólogo Marcelo Padilla explicó a Diario UNO: “Es una noción que en Argentina se comenzó a usar desde mediados de los ’90. Tribu urbana no remite a la vinculación de clase social, sino al agrupamiento por lo estético, artístico, afectivo, de lenguaje que engloban a algunos sectores que atraviesan la estructura social”.
A nivel mundial los primeros esbozos de tribus urbanas se dieron en la década del ’50 con los Teddy Boys y en 1960 con el surgimiento del gran movimiento contracultural hippie en los Estados Unidos, aquellos muchachos que escuchaban rock psicodélico groove y folk contestatario, abrazaban la revolución sexual y creían en el amor libre.
Entre las décadas del ’50 y del ’70 el rock fue marcando distintas subculturas urbanas, como los punk o los metal. Pero la gran explosión en nuestro país fue en 2008, cuando la sociedad se percató de la existencia de dos grandes grupos que se enfrentaron en peleas: los floggers y los cumbieros.
Hoy hay nuevas tribus urbanas el país y Mendoza no queda atrás en el fenómeno. La escritora María José Hooft, autora del libro Tribus urbanas: una guía para entender las subculturas juveniles de la actualidad explicó: “No es algo pasajero, sino que es una conducta o una tendencia que se ha instalado más en nuestra sociedad. Hay tribus nuevas de origen japonés o chicos que se vuelcan a estas culturas como las lolitas, visual scandals y también tribus más autóctonas como los wachiturros” .
Para entender el comportamiento de esta nueva tribu urbana, es necesario remontarnos a sus orígenes.
Aquellos floggers
La palabra flogger proviene de “flog”, abreviación de fotolog. Esta moda surgió en Argentina y está estrechamente relacionada con el fotolog.com, un sitio web donde se suben fotos y los usuarios escriben sus comentarios.Gisela Bianchi tiene 16 años y desde los 12 integra la tribu flogger. “Simplemente fui a la peatonal Sarmiento y vi a muchos jóvenes vestidos iguales. Todos tenían fotolog y me uní fácilmente porque son muy sociables”, recuerda Gisela. Aclara que sin fotolog no se es flogger como tampoco sin música electrónica.
Esta tribu está integrada por chicos de entre 12 y 17 años. Si bien no tienen líderes visibles, Gisela explicó que algunos jóvenes son más importantes en el grupo por la cantidad de años que llevan.
Un flogger se viste con pantalones chupines bien ajustados, remeras escote en V de colores, faldas de tiro alto y zapatillas llamativas, preferentemente de las marcas Pony, Nike o Converse.
Un detalle no menor es el peinado: los hombres usan el pelo largo y un jopo al costado, y las mujeres lo llevan largo y cortito atrás, o con el peinadito para arriba con la bananita. Les lleva bastante tiempo el ponerse a tono.
Gisela contó que en su curso del instituto San Miguel hay otros cinco floggers además de ella y que si bien no usa esa vestimenta típica para ir a la escuela, a los pantalones del uniforme los ajustó un poco más para no perder su “esencia”. Admite que no va pintada al colegio, como sí lo hace cuando se junta con sus amigos en la Peatonal todos los viernes desde las 18.30.
Los floggers no se hacen planteos ideológicos o políticos, sólo se juntan a intercambiar fotolog y a ver lo que escriben o a sacarse fotos. “Nos hacemos más amigos, escuchamos música y bailamos”, detalló Gisela.
Los cumbieros
Son una tribu que resultó muy popular en los últimos años en la Argentina y Latinoamérica. Este grupo se guía por escuchar cumbia de los grupos Los Pibes Chorros o Damas Gratis, por ejemplo.Los cumbieros se caracterizan por utilizar zapatillas caras, a las que denominan “llantas” y prefieren usarlas desatadas, con las lengüetas hacia fuera para resaltar la marca. Usan pantalones de syré, anchos al igual que las remeras y las camperas generalmente de marca Nike o Adidas.
En general los jóvenes que integran este grupo se juntan en las bailantas, y los unen el gusto musical y un mismo estilo estético.
La fusión de los flogger y los cumbieros, los wachiturros
La escritora María José Hooft explicó que a mediados del 2010 los floggers entraron un poco en decadencia, sobre todo por el ataque constante de los cumbieros en la zona del Abasto, en Buenos Aires, que los consideran “chetos”. Se fusionaron y nacieron los turros. Su banda musical líder es Los Wachiturros. Los turros comenzaron a llamarse estos cumbieros que renegaban de su clase social y estos floggers devenidos cumbieros. Luego adoptaron el nombre de wachiturros, por la banda del mismo nombre y porque a los más adolescentes los llaman “wachines”. Escuchan tanto música electrónica como cumbia o una cumbia electrónica. Se visten como los cumbieros, con ropa deportiva, pero adoptan marcas costosas como La Martina, Tommy, Lacoste, originales o truchas.Algunos los conocen como los ex floggers. Lo cierto es que esta nueva tribu se sumó a los emos, dark, punk y rollingas.
Fenómenos que van más allá de la músicaMaría José Hooft explicó que integrarse a una tribu urbana se da en la etapa de la formación de la identidad: “Los móviles en común son los consumos culturales, la música, la estética, los lugares en los que se reúnen y la forma de pensar a la que van adhiriendo”. Sin embargo, alrededor de los 24 comienzan a desprenderse de este grupo que necesitaron siendo preadolescentes.
Para el sociólogo Marcelo Padilla lo que ocurre en Mendoza es una réplica de lo que pasa en otros lugares. “Lo que tiene que ver con la circulación está relacionado con la globalización de los estereotipos que las industrias culturales van construyendo, como son la televisión, la radio, las revistas, la música”. Padilla explicó que los fenómenos que generaron el rock en grupos como el punk o el metal, a veces trascienden lo meramente musical. Vanesa Guevara tiene 22 años, trabaja en una juguetería, tiene más de veinte piercings en su cuerpo y se declara integrante de los metal desde los 13 años. Sin embargo, aclara que para ella no es una tribu urbana. “Empezó en los ’70 y continúa. La palabra tribu es como que en algún momento caduca y nosotros seguimos vigentes”. A los metal los representa básicamente la música. Cuenta Vanesa que se vinculó con metaleros en recitales porque se sintió identificada por las letras llenas de contenido ideológico. “Esta música te abre los ojos a otro tipo de vida” y aclara que si bien muchos de sus amigos tienen piercings o tatuajes, lo único que los identifica de otras tribus es usar remeras con el logo de alguna banda de heavy metal y nada más. Hooft dice que para escribir su libro contó más de 25 tribus urbanas en la Argentina. Algunas que no los une lo musical, sino lo deportivo como los skaters. Son los jóvenes que practican un deporte con skate o patineta. Para Padilla los gobiernos municipales y de la provincia deberían hacer algo para contener a estos grupos. “En San Pablo, Brasil, el Estado tiene una política cultural específica para este sector, construye zonas protegidas y con un política específica. Y en Mendoza no ocurre. Son formas de expresión que los jóvenes asumen y expresan así su rebeldía, y desde los gobiernos no se toman en cuenta para que los jóvenes desarrollen sus prácticas en algún espacio”, dijo el sociólogo. Hippies en tierras mendocinas Los hippies constituyeron una corriente juvenil masificada, pero las siguientes generaciones llamados neohippies mantienen vivo al movimiento como una subcultura establecida en muchas formas y con nuevas generaciones hasta hoy. Eduardo Nolcic tiene 38 años y vive en Blanco Encalada, en una casita prefabricada que alquila. Eduardo usa rastas desde hace siete años y se dedica al teatro. Si bien él no se considera un típico exponente hippie, contó cómo fue la decisión que tomó hace tres años:“Trabajé primero en un vivero, luego como administrativo en una distribuidora de insumos para panadería. Me cansé porque me di cuenta de que no era la vida que yo quería. Un día no fui a teatro porque estaba cansado mentalmente y ahí me di cuenta de que no era lo que yo quería y me hice hippie”. Algunos hippies enfatizan más un estilo de vida bohemio, otros grupos tienen una tendencia marcada por la espiritualidad alternativa (new age, chamanismo) y otras comunidades están envueltas en las actividades ecológicas o en varias cosas de estas al mismo tiempo.


