Inicio País
Entrevista con Felipe Celesia y Pablo Waisberg, autores de Firmenich, la historia jamás contada del jefe montonero.

La historia no contada de Firmenich

Por UNO

La primera biografía sobre Mario Eduardo Firmenich insumió tres años de trabajo, cerca de cienentrevistas y la consulta de una vasta bibliografía. Escrita por los periodistas Felipe Celesia y

Pablo Waisberg, la obra recorre cronológicamente la vida del jefe guerrillero, desde su niñez hasta

la actualidad. En una entrevista con Cronista.com, los autores cuentan el proceso de esa

investigación, las dificultades que encontraron y las conclusiones a las que arribaron sobre un

personaje clave del pasado reciente.

- ¿Por qué pasaron tantos años hasta que fuese escrita la primera biografía sobre

Firmenich?

PW- En parte tiene que ver con la idea que tuvieron otros periodistas sobre la necesidad de

que él colabore. Muchos descartaron la posibilidad de hacer una biografía sobre él, porque él no

aceptaba dar entrevistas. Nosotros decidimos que la biografía se hacía con o sin su participación.

Hablara él para nosotros directamente, o no.

FC- También había una serie de prejuicios muy consolidados que hacían difícil hacer una

biografía integral y no sufrir críticas por derecha o izquierda. Eso hacía muy difícil poder

estructurar libremente el libro porque había que atenerse a una suerte de agenda previa.

-¿Y cómo se manejaron frente a esa agenda previa?

FC- No la ninguneamos, pero tratamos de darle la altura a lo que arrojó la

investigación. Investigamos cada una de esas hipótesis. Hay una mitología muy fuerte en torno a él

por su condición de jefe guerrillero y por su condición de jefe político fracasado, con un alto

costo humano. De ser actores principales en los "70 pasaron a ser una organización diezmada, sin

apoyos, con la mayor parte de sus militantes muertos, presos o exiliados. Y Firmenich tuvo que

pagar un costo por eso.

PW- Algunas de esas hipótesis nos generaban dudas y nos llamó la atención la endeblez de

algunos de los elementos o pruebas para las acusaciones.

-¿Sobre la acusación de que fue doble agente?

PW- Por ejemplo, claro. O el tema de que se quedó con el dinero de los secuestros...

- Hay autores que lo presentan a Firmenich como una persona de poca inteligencia que llegó a

liderar Montoneros por circunstancias fortuitas ¿A qué conclusión llegaron ustedes?

FC- Eso es una suerte de expresión de deseos. Casiana Ahumada (esposa de Juan García Elorrio,

fundador del Comando Camilo Torres) decía algo parecido. Que Firmenich era el que traía el café y

que por esas vueltas de la vida quedó al frente. A mí me parece una explicación fácil, que esconde

una expresión de deseos a la luz de lo que sucedió después. Los procesos políticos los conducen

quienes pueden conducirlos. No siempre los mejores, los más lindos ni los más inteligentes. Y

entonces puede ser que Firmenich no haya sido ni el más inteligente, ni el más osado ni el más

carismático, pero era el que estaba dispuesto a hacerlo y es el que se bancó ser quien fue: el

líder de una organización revolucionaria que mata y muere. También pagó un altísimo costo por ello

y hoy yo no creo que sea feliz en un pueblito perdido de la costa catalana, donde nadie lo conoce y

sin posibilidad alguna de hacer política, que siempre fue su vocación.

PW- Además, seguramente fue el que servía café en esas reuniones de los grupos fundadores,

pero quedarse con eso implicaría negar los procesos individuales y colectivos que producen

transformaciones, tanto en el individuo como en la organización. Es pensar que las cosas se

mantienen inalterables a través del tiempo y eso no es así.

-¿Cómo se combina su perfil conservador y ultracatólico con su historia posterior?

FC- Hay una crisis de conciencia en su vida. Él siempre pareció estar comprometido con

lo que hacía, estuviera o no ligado a lo político. Si estudiaba, lo hacía a conciencia. Era un

cristiano a conciencia. No era cínico o nihilista, nunca lo fue. Sino lo contrario, un tipo

dogmático y estructurado.

- El recorrido que propone el libro muestra que no estaban dadas las mejores condiciones para

encarar la contraofensiva ¿Fue una decisión errada?

FC- No hicieron lo que hoy sabemos que deberían haber hecho y que (Rodolfo) Walsh visualizó

de algún modo. Pero lo que hay que entender también es que se jugaban su supervivencia. Porque

cuando uno desaparece de la puja, desaparece del escenario político. Tanto la militancia como la

conducción de la organización veían que tenían que tomar la iniciativa.

PW- Además, hay que aclarar que en el país en ese momento había un contexto de lucha contra

la dictadura. No es que evalúan la contraofensiva en un país en dictadura en el que nadie hacía

nada. Lo leyeron mal, pero lo veían, lo cual no es menor. Tanto la primera y como segunda

contraofensivas fueron votadas por el órgano máximo de Montoneros, es decir que hubo una cantidad

de dirigentes que luego la criticaron pero primero la votaron. La primera, de hecho, se vota por

unanimidad. Para la segunda se produce una ruptura y un grupo vota en contra.

FC- Ellos dieron una respuesta militar a un problema político. Pero también estaban negadas

las posibilidades de acción política.

- Por eso se hicieron peronistas lejos de Perón...

FC- Sí. La presencia del primer peronismo estaba en ellos en el recuerdo. En la pelota

de la Fundación Evita, en la sensación del progreso. Y después estaba la mitología del líder

ausente. Que provocó más símbolos que si estuviera presente. Era muy convocante la idea de Perón.

Ellos entendían que el marco donde podían desarrollar su movimiento político y ser la vanguardia

que liberara al pueblo era el peronismo. Ellos querían ponerse al frente del proceso con Perón

acompañando.

PW- Si uno mira el proceso político, está claro que ellos no se iban a subordinar a Perón. Y

esto tiene que ver con que ellos se crían políticamente solos. No crecieron al lado de Perón. Lo

respetan pero tienen autonomía de decisiones y no tienen problemas en confrontar con él.

FC- Ellos tenían una vocación de poder que funcionó bien para la organización, pero también

lo que hizo fue poner a Perón del otro lado.

-¿A qué conclusiones llegaron sobre Firmenich?

FC- Es un personaje con múltiples significados y significantes. Nuestro aporte modesto

es ver cómo se formó y cómo ejerció el poder uno de los líderes más importantes del período más

sangriento de la historia argentina. Creo que es un hombre honesto, pero que tiene un grado de

mesianismo y soberbia que lo ha llevado a equivocarse. Pero no ha traicionado sus valores. Por lo

menos de forma consciente. Lo que sucede es que en política no importa tanto el testimonio sino la

acción. Entonces el testimonio que él deja siendo coherente... la verdad es que no sirve de mucho. Y

además hay muy poca gente que lo puede apreciar y que se atreve a decirlo, porque es la bestia

negra de la política argentina.

-¿Qué dicen los ex montoneros de él?

PW- Hay dos grandes sectores: uno que lo detesta profundamente y otro que, criticándole

muchas posiciones políticas, lo reconoce, le tiene respeto. Hay algunos que lo critican pero

haciéndose cargo también de todos los errores. Y muchos defienden la contraofensiva. Varios incluso

dicen: "Lo haríamos de vuelta, es lo que había que hacer".

FC- Nadie sale a bancarlo públicamente porque tiene un costo altísimo. Pero nadie cree que él

haya sido todo lo que se dijo de él. Jugaron muy fuerte y perdieron. Y perder, en política, es lo

único que no te perdona nadie.