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Los choferes de micros de larga distancia reciben la visita de los inspectores de Trabajo de manera sorpresiva. Si sobrepasan ciertos kilómetros, deben viajar con un acompañante, algo que no se cumple con los camioneros.

Hay que controlar a los conductores que manejan de manera temeraria

Por Natalia Sosa [email protected]

@natiabagianos

La tragedia de la ruta 7, donde murieron 16 personas tras chocar de frente un micro con un camión que iba a contramano en una zona de San Martín, sigue dando tela para cortar con relación a los controles viales. En este caso, me refiero particularmente a la prevención que se debería realizar con los camioneros que circulan por los accesos de la provincia, sobre todo en el corredor internacional. Esto teniendo en cuenta la fuerte sospecha que existe sobre el conductor brasileño que circuló casi 20 kilómetros por el carril contrario a más de 100 kilómetros por hora. Un joven que llamó al 911 dijo que el extranjero había estado tomando alcohol y drogas antes de salir con su carga de ajos, más allá de que luego negó sus dichos que quedaron grabados en la operadora del sistema TETRA.

Lo justo sería que fueran puestos bajo la misma lupa que los choferes de colectivos de larga distancia, quienes suelen recibir la visita sorpresa de los inspectores de la Secretaría de Trabajo de la Nación y de la cartera provincial, especialmente los fines de semanas largos o en época de recambio turístico. De hecho, el mes pasado estuvieron en la terminal, donde se detectó que estaban en falta 3 de cada 10 empresas controladas. La mayoría de las infracciones fueron por no respetar los horarios de descanso ni los francos mensuales de los trabajadores.

Desde el sindicato de camioneros han alertado por el nivel de consumo de alcohol de algunos choferes, especialmente de aquellos que vienen de los países limítrofes. Esta situación se acrecienta en el sector de la cordillera, donde los profesionales suelen estar varios días varados esperando la apertura del túnel Cristo Redentor, y para pasar las horas y hacerle frente al frío consumen bebidas alcohólicas, denunciaron desde el gremio que los representa en Mendoza.

Otra disparidad se presenta en que unos son obligados a viajar con acompañante si sobrepasan determinada distancia, en tanto que los camioneros viajan solos de un país a otro en la mayoría de los casos.

Además nadie controla cuánto tiempo descansan ni en qué condiciones están para conducir en las rutas, salvo que sean detectados de casualidad por los policías de Seguridad Vial. Su modalidad de trabajo es tan particular que habría que contar con un plantel de inspectores importante para que se puedan trasladar a las zonas rurales, donde realizan las cargas de sus acoplados quienes se dedican al transporte frutihortícola o vitivinícola.

La directora de la Unidad Ejecutiva Vial, Marisa Garnica, dijo –cuando asumió este año– que ese organismo provincial iba a hacer hincapié en la prevención de los siniestros viales ya que los accidentes de tránsito se pueden evitar, según sus propias palabras.

En coincidencia, las campañas viales oficiales están dirigidas en esa dirección y lo que buscan es crear un cambio de cultura en los conductores mendocinos.

La Ley del Conductor Designado, que ya está vigente, también va en el mismo sentido y apunta sobre todo a los jóvenes que salen a los boliches para que conduzcan sin beber y que si lo hacen vayan de acompañante.

Ojalá todas estas acciones sirvan para generar conciencia en los automovilistas, ya que no son sólo algunos camioneros los que manejan de manera temeraria.