Marcela Moyano se encuentra encadenada en la Plaza de Mayo desde hace 15 días. "Ninguno de nosotros pensó en su vida terminar haciendo esto", comenta a Diario UNO pero su historia dio un tumbo tan grande el 15 de noviembre del 2017 que ha perdido la capacidad de asombro.
Se la nota en calma a pesar de lo cansador de la travesía que lleva adelante. Ella es la esposa de Hernán Rodríguez, el submarinista mendocino que iba a bordo del ARA San Juan.
Este miércoles se dio a conocer que el Gobierno daba de baja a la recompensa de casi 100 millones para quien otorgara datos sobre el paradero del submarino. La medida había sido pedida por las familias que ahora esperan que el rastreo le sea asignado a una empresa.
Tras problemas con la licitación anterior, decidieron llevar adelante esta "medida de fuerza" de encadenarse en la Plaza de Mayo. "No nos vamos a ir sin un contrato firmado con una empresa que cuente con la tecnología y capacidad suficiente para hacer esta tarea", dice con firmeza la mujer.
Según narra, esto ocho meses nada a sido fácil: "Cuando decimos quedarnos en la Plaza hacía mucho frío, no teníamos nada. Ha sido la gente la que nos ha ido trayendo cosas. Primero una silla, después un colchón o una manta".
Estar allí también les garantiza visibilizar esta problemática. "En la Base nadie nos veía a pesar de los reclamos que hacíamos, no queremos que esto quede en el olvido. Recibimos mucho la contención de la gente, incluso algunos pasan y nos piden perdón por lo que estamos pasando", finalizó.
