Aunque los intendentes prometan en cada edición que los festivales de sus pueblos no tienen colorpolítico alguno y son de la gente, tarde o temprano, alguna jornada utilizan para hacer campaña. Y,
candidato más para buscar suceder el gobierno de Celso Jaque. Y al Mula se le adelantó su ¿ex?rival político, el vicepresidente Julio Cobos, quien había asistido una semana atrás para ver aPiñón Fijo en el festival del Este. Pero, mal que les pese, muchas de las 20 mil almas presentes el domingo en el predio hicieroncaso omiso a la presencia política, y pese a que todos ellos -Sergio Pintos, Mariana Juri, MarioAbed, Juan Carlos Jaliff y Eduardo Giner, entre otros- recorrieron el predio del Complejo DeportivoMunicipal, poca gente se acercó a estrecharles la mano. En cambio, las estrellas de la cálida noche fueron los tres artistas que visitaron Rivadaviapara coronar la edición de plata del tradicional encuentro: Abel Pintos, Leandro Lovato y SoledadPastorutti. A 25 años de su creación, Rivadavia Canta al País brilló esta vez gracias a la previa quesuma días y protagonismo con figuras masivas alejadas del folclore, y a la contratación de las másrelevantes de la música popular argentina, como el Chaqueño Palavecino, Luciano Pereyra, el regresotriunfal de Palito Ortega o el broche de oro con la Sole. Banderas argentinas flameando, familias con bebés a upa y grupos de jovencitos abrazados,todos juntos disfrutaron de esta 25 edición que no arrojó noticias policiales, lo que demuestra queel encuentro fue una verdadera fiesta popular. Rivadavia... también sirvió para medir la temperatura actual de los músicos más reconocidosdel género. A esto, el Chaqueño sigue midiendo alto al ser el nombre más convocante y por ende elque mejor cotiza. Abel Pintos, con su porte de chico de barrio que bien podría liderar una banditade rock, se perfila como el nuevo galán de la camada folclórica del siglo XXI, que no se dejaconquistar sólo por la facha y apuesta a un sonido auténtico para diferenciarse del resto, comopuede ser Luciano Pereyra. El huracán de Arequito creció. Y su público con ella. Más relajada que nunca, pisando elescenario como un viñatero su viña, la Sole enalteció con su repertorio himnos folclóricos en unajuerga donde no faltaron las quejas por la hora en que cantó (las 3 de la madrugada), dedicatoriasa sus fans y -como es característico en ella- un desarrollo vocal envidiable para beneplácito de laexitada platea. Para revolear el poncho (o, más bien, remeras y buzos) estuvo Leandro Lovato. Sí, Lele, esepibe de ojos claros nacido hace 33 años en Granadero Baigorria (Santa Fe) hace estragos con suviolín. En el Este hasta rompió cuerdas y agitó con folclore de pura cepa a los presentes. Así se despidió Rivadavia Canta al País. Y para los dos millares de trabajadores en estefestival será un desafío superar esta edición de plata. Más aún, esperemos que el sucesor a laintendencia de Gerardo del Río, del color político que sea (o quizás el propio del Río) mantenga lamisma ambición de llevar el nombre de su pueblo a lo largo y ancho del país, elevándolo gracias ala consolidación de un festival popular visitado ya tanto por su gente como por el resto de losturistas argentinos. En números 100.000 personas aproximadamente asistieron a las cuatro noches de Rivadavia Canta al País,del jueves al domingo 250 músicos subieron al escenario mayor del XXV festival nacional del Este mendocino 67 números artísticos integraron la grilla este año 8 jornadas festivaleras sumó el encuentro popular
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La Sole mostró su talento en el Este.
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La Sole mostró su talento en el Este.
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La Sole mostró su talento en el Este.
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El santafesino Leandro Lovato deleitó a todos con su violín.
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El marco de público fue espectacular.