El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor José María Arancedo, advirtió hoy que "nos hemos acostumbrado a una cultura del enfrentamiento, la violencia y la anomia, que nos debilita como Nación" y sostuvo también que la Iglesia busca promover una "cultura del encuentro".
Arancedo habló al dar inicio a las deliberaciones de los obispos de todo el país que abordarán, durante esta semana, la necesidad de fomentar una "reconciliación" sobre lo ocurrido durante la última dictadura. El titular del episcopado dio la homilía en la misa de apertura de la asamblea plenaria que comenzó esta tarde, y que se extenderá hasta el sábado en la casa de retiros El Cenáculo-La Montonera, en la localidad bonaerense de Pilar, con la presencia de un centenar de obispos.
Citando palabras del papa Francisco, Arancedo sostuvo que "es hora de saber diseñar una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarlos de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones".
Los obispos iniciarán un "tiempo de reflexión" sobre los acontecimientos ocurridos durante la última dictadura y para ello escucharán mañana los testimonios de familiares de desaparecidos y víctimas de la guerrilla que "sufrieron las consecuencias de este período, marcado por la violencia en distintos ámbitos de la sociedad", aclaró hoy el Episcopado.
Según precisaron fuentes episcopales, "no se trata de una mesa de diálogo" sino que "lo único que van a hacer los obispos es escuchar testimonios", en el contexto de un "itinerario de trabajo sobre el tema de la reconciliación, en el marco de la cultura del encuentro", que continuará hasta el año próximo, "como una oportunidad para reflexionar acerca del modo de comunión dentro de la Iglesia y como un servicio al encuentro fraterno de los argentinos".
"Esta primera etapa se limitará exclusivamente a la escucha de algunos testimonios y no al intercambio entre participantes. Se ha invitado a un número acotado de personas para contar sus experiencias con un tiempo", según precisaron hoy los obispos.
Una de esas personas será Graciela Fernández Meijide, que integró la Conadep y es madre de un desaparecido. La intención adelantada por la Iglesia recibió hoy duros cuestionamientos de parte de referentes de organismos de derechos humanos como Nora Cortiñas, de la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y de la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. Para Carlotto, la decisión del Episcopado implica "herir susceptibilidades" y "abrir una brecha más que cerrarla", en tanto que Cortiñas acusó a la Iglesia de haber sido "partícipe del terrorismo de Estado" y pidió que se dejen de "hipocresías y de patrañas".
En la misa de apertura de esta tarde, Arancedo precisó que la actitud de la Iglesia es la de "promover una cultura del encuentro y fortalecer lazos de amistad social" así como "privilegiar el cuidado y la atención de los más necesitados", lo que consideró que "no es una estrategia sino un compromiso de su fe en Jesucristo".
"No se trata de una mirada ingenua sino de poner al hombre en el centro de la cuestión social, y verlo como responsable de la misma realidad e instituciones de la República, que son la necesaria mediación en un estado de derecho y en el marco de una vida en democracia. Esta actitud nos hace protagonistas de un futuro que nos compromete", sostuvo el arzobispo de Santa Fe.
En tanto, también durante la semana, la Iglesia anunciará la aprobación de un protocolo para que víctimas y familiares directos de desaparecidos durante la última dictadura-cívico militar puedan consultar los archivos que la institución posee sobre esa etapa, tal como ya había sido anunciado en octubre del año pasado.
En esa oportunidad, por una decisión impulsada por el papa Francisco, el Vaticano y la CEA en forma conjunta, se había anunciado la finalización del "proceso de organización y digitalización" de los archivos eclesiásticos de tiempos de la dictadura, y, ahora, con la aprobación del procedimiento, los interesados podrán comenzar a realizar las consultas correspondientes.
Se trata de unas 3.000 cartas y documentos que se conservan en el Episcopado, en la Nunciatura Apostólica y en la Santa Sede, sobre pedidos que llegaron a la Iglesia para conocer el paradero de detenidos y desaparecidos, y en reclamo de gestiones ante las autoridades militares de entonces.
"No les tenemos miedo a los archivos. Los ponemos a disposición como un servicio a la reconciliación, a la justicia y a la verdad", expresó en esa oportunidad el arzobispo de Buenos Aires y vicepresidente primero del Episcopado, cardenal Mario Poli.
Por otra parte, la Comisión Episcopal de Ministerios presentará mañana una propuesta de trabajo para la prevención de abuso de menores y adultos vulnerables, que se realizó con el aporte de especialistas en distintas disciplinas y experiencias tomadas de Chile.
Desde 2015, el Episcopado argentino ya tiene en vigencia una guía de actuación en el caso de denuncias de abusos sexuales en las que los acusados sean clérigos y las presuntas víctimas menores de edad. Además, los obispos recibirán el viernes la visita del canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales del Vaticano, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, quien los informará sobre las "actividades que lleva adelante por requerimiento del papa Francisco", como la fundación pontificia Scholas Ocurrentes, una red mundial de escuelas, y problemáticas como la trata de personas, entre otras cuestiones.
Otros temas previstos en la agenda de la Iglesia versan sobre "la falta de participación en la misa dominical y la pérdida del sentido de ese día", la relación con los cultos evangélicos y pentecostales, así como el tema de los scouts, virtualmente escindidos de la Iglesia argentina por su postura favorable al matrimonio gay y el aborto.


