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Familiares y amigos velaron los restos del nene que cayó a un pozo de agua este miércoles, en Maipú. El silencio inundaba los alrededores de la finca de Colonia Bombal, donde vivía el niñito.

Decenas de personas acompañaron a la familia Cuevas en la despedida del pequeño Leonel

Con profundo dolor, familiares y amigos velaron este jueves al pequeño Leonel Cuevas, de tres años,quien

en

la noche del miércoles falleciera tras caer a un pozo de riego, en una finca de Maipú.

El velatorio se realizó en la misma finca donde viven sus padres, en calle Don Bosco y ruta

provincial 20, en Colonia Bombal. Donde decenas de personas (en su mayoría trabajadores rurales de

la zona) permanecían sentados alrededor del féretro con un conmovedor y respetuoso silencio.

En el centro del lugar, colindante a la precaria vivienda de la familia Cuevas, se montó con

palos y una tela de media sombra una improvisada capilla ardiente donde en su interior reposaba el

pequeño ataúd blanco con los restos del bebé.

A los costados del humilde recinto, unos cajones de cerveza sobre el piso de tierra sostenían

dos largas tablas de madera (utilizadas comúnmente para andamios de albañil) para que los deudos

pudieran allí darle al niño un último adiós.

Las manos cobrizas y curtidas de Hilda, la madre de la criatura, permanecían inmóviles,

entrelazadas entre sí y su mirada rara vez se fijaba en un destino determinado.

Visiblemente en estado de conmoción y con las pocas fuerzas que le quedaban, la madre llegó a

balbucear a diariouno.com.ar que en el momento de la tragedia Leonel estaba jugando con otros niños

en los alrededores del pozo. Fue lo único que pudo decir, antes que otras mujeres, que todo el

tiempo la rodeaban intentando ofrecerle algo de consuelo, la retiraran del lugar.

En tanto, algunos hombres presentes se mostraron indignados por las "denigrantes condiciones

de trabajo" con las que tienen enfrentar diariamente, según contaron, y apuntaron al dueño de la

finca como el responsable de la tragedia.