País Martes, 1 de noviembre de 2016

Cristina dijo entre otras cosas desconocer a quiénes se adjudicaron obras

La ex mandataria declaró dos horas en los tribunales de Comodoro Py. Está imputada de fraude al Estado.

La ex presidenta Cristina de Kirchner aseguró ante la Justicia que no es "amiga ni socia comercial" de Lázaro Báez, al prestar declaración indagatoria en una causa por presunto fraude con la obra pública otorgada durante su mandato al empresario detenido.

La ex jefa de Estado se expresó así al declarar por primera vez sobre sus vínculos con el dueño de Austral Construcciones, luego de ser acusada de montar una "matriz de corrupción" durante su gobierno y favorecer a Báez con $16.000 millones a través de la licitación de obra pública.

La ex mandataria llegó a Tribunales a las 10.30 -estaba citada para las 10- y tras atravesar con su custodia y a bordo de un vehículo a la militancia agolpada en una calle lateral trasera del edificio, ingresó en él y se dirigió al juzgado del magistrado federal Julián Ercolini.

La audiencia de casi dos horas tuvo lugar en el cuarto piso de Comodoro Py 2002, donde Cristina de Kirchner se presentó junto con su abogado, Carlos Beraldi, y el ex ministro de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, quien oficia de consejero jurídico, en medio de un pasillo sellado para el ingreso de curiosos o periodistas.

Ingresó a la secretaría donde consta la causa en su contra, que data del 2008, hizo un saludo generalizado al juez, a los fiscales Juan Mahiques y Gerardo Pollicita, y comenzó su declaración espontánea, tras escuchar la imputación durante quince minutos en su contra.

Puertas adentro

La audiencia inició con un clima tenso, ya que Cristina negó tener vínculos comerciales y ser amiga de Báez, en respuesta a la acusación fiscal que les atribuye tener fideicomisos en común y la compra venta de terrenos en Río Gallegos, Santa Cruz. La ex mandataria insistió en la nulidad de la acusación en su contra, algo que le fue rechazado días atrás, al sostener que no se realizó una auditoría completa sobre la licitación en la obra pública y, en función de ello, aclaró que no responderá preguntas hasta tanto se defina ese planteo. Según subrayó, las obras públicas eran determinadas por el Congreso de la Nación y ella desconoce muchas de las licitaciones que se le entregaron a Báez en su gestión.

En tanto, denunció a la empresa IECSA, de la cual es parte el primo del presidente Mauricio Macri, Angelo Calcaterra, porque el actual gobierno firmó un decreto este año en el que reasumió el financimiento por $45.000 millones en las obras de soterramiento del tren Sarmiento cuando ello le correspondía, según el contrato, a la privada.

Tras su indagatoria, la ex presidenta leyó puntillosamente y corrigió el acta de la misma que se incorporará a la causa, en la cual esta semana deben declarar el ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido, el ex secretario de Obras Públicas José López y el empresario Báez, estos dos últimos detenidos en Ezeiza por otras investigaciones.

Durante las dos horas de audiencia, Cristina de Kirchner bebió el agua mineral que ella misma se llevó al juzgado y sólo deslizó una chicana política al fiscal Mahiques, de quien recordó que su hermano es funcionario del Ministerio de Justicia e integrante en representación del Ejecutivo en la Magistratura.

Tras finalizar la declaración, en un despacho bloqueado al acceso de periodistas y con muchísima custodia de varias fuerzas federales, la ex mandataria se retiró por donde ingresó: la calle Letonia, ubicada en la parte trasera lateral de los tribunales de Comodoro Py, pero frenó para hablar con los medios y la militancia ubicada en ese lugar.

Alrededores

El operativo de seguridad desplegado para la presentación de la expresidenta Cristina de Kirchner en los tribunales de Comodoro Py incluyó a un total de 400 efectivos federales, un piso completo bloqueado, drones y un doble vallado al edificio.

Fue un operativo de gran magnitud que se montó en torno al perímetro de los Tribunales de Retiro, donde se instaló un vallado doble y se distribuyeron unos 250 efectivos, entre Policía Federal, Gendarmería, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Prefectura Naval; en tanto a los tribunales ingresaron 150 policías.

La ex presidenta ingresó directamente al cuarto piso, a una secretaría de Ercolini, donde el acceso estuvo totalmente bloqueado por efectivos para evitar filtraciones en la presentación judicial.

Se despejó el estacionamiento ubicado en la antesala al ingreso principal de Comodoro Py, el cual habitualmente es utilizado por jueces y fiscales, para que estacionara allí una camioneta con una cámara en alto que monitoreaba el frente del edificio, así como con un drone que sobrevoló el área.

Más noticias