La decisión de Ernesto Sanz de no competir en las internas pautadas para el 30 de abril para decidir quién será el candidato a presidente por el radicalismo deja algunas certezas y varios interrogantes.
Por Marcelo Arce
En el cuartel general del vicepresidente leyeron con optimismo el nuevo escenario, con elecciones porteñas en julio y con la UCR enfrentada en las internas abiertas de agosto.
Análisis: las decisiones de Ernesto Sanz y Mauricio Macri cambiaron el mapa electoral para el cobismo
Sanz no resignó su aspiración presidencial, dijo que competirá en las internas abiertas y simultáneas previstas para el 14 de agosto, pero está claro que se bajó de la interna no sólo porque no había conseguido el respaldo de su partido. Sino que tampoco su candidatura logró penetrar en lo que él consideraba su fuerte: el electorado independiente.
Allí, el mendocino no alcanzó a superar el 10% de intención de voto a pesar de haber estado los últimos tres meses en campaña por todo el país.
Jorge Asís, el famoso escritor y uno de los pocos referentes del menemismo que aun quedan, lo describió con fina crudeza vía Twitter. “Racionalidad y astucia en Sanz. Al bajarse de la interna del 30 de abril, y subirse a la del 14 de agosto, dilata su fantasía por 75 días”, tuitió.
Un hecho golpeó la ambición de Sanz: Leopoldo Moreau, el dirigente del viejo radicalismo (el del ex presidente Raúl Alfonsín) de la provincia de Buenos Aires, se pasó de bando y anunció su intención de jugar en la interna por la candidatura de Ricardo Alfonsín hijo.
Sin peso electoral partidario en el distrito más importante del país y sin el apoyo de la ciudadanía, las ambiciones del sanrafaelino se vinieron a pique en los últimos quince días.
Sanz denunció que optaba por competir en agosto porque tenía la posibilidad de un “fraude” electoral, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, por parte de su rival en la interna. ¿Cómo le puede caer a la sociedad que el presidente del partido (con licencia) diga que en la fuerza que él mismo conduce puedan “volcar” las urnas?
Sanz se reunió con Julio Cobos hace exactamente una semana en el Congreso de la Nación. Allí hablaron de la situación del radicalismo mendocino y también del anuncio que se terminó concretando ayer por parte del ex intendente de San Rafael.
El cobismo sonrió mientras miraba por televisión el anuncio de quien hasta hace unos días cuestionaba severamente las elecciones primarias por considerarlas “una trampa del kirchnerismo”. “El Julio tenía razón, nunca debían haberse convocado las internas del 30 de abril”, se ufanan con algo de razón.
Cleto cree que ahora su horizonte se abrió nuevamente para lanzar, de una vez por todas, su carrera presidencial. Con un terreno (el del 14 de agosto) en donde sabe que el voto independiente pesará más que las estructuras partidarias, apuesta a convertirse en el candidato del radicalismo. Pero además leyó a su favor la decisión de Mauricio Macri de desdoblar las elecciones en la Capital Federal y votar anticipadamente, el 10 de julio, al nuevo jefe de Gobierno porteño.
“Si hace eso es porque se va a presentar por la reelección en Buenos Aires y no va a competir en las presidencial”, interpretaron en el Senado de la Nación. Si esto fuera así, Cobos podría tener otro golpe de suerte y polarizar la elección con Cristina Fernández.

