País Jueves, 19 de julio de 2018

A once años de la partida de un tipo entrañable

Este jueves se cumplen once años de la muerte de Roberto Fontanarrosa, el Negro

La literatura argentina lo extraña, varias generaciones también, Rosario lo sigue llorando. Este jueves se cumple un año más de la muerte de Roberto Fontanarrosa, el escritor y dibujante rosarino, autor de novelas como Best Seller y Área 18, creador de Inodoro Pereyra y Mendieta, de Boogie el aceitoso y de muchos otros personajes.

Parte de ese tridente que forman algunos autores (junto a Osvaldo Soriano y Eduardo Sacheri) que hicieron del fútbol algo que se puede disfrutar en cuentos y novelas, Fontanarrosa siempre prefirió al lector común, a aquel que sonreía con sus escritos y nunca le importó gustarle a esa elite literaria amante de premios nobeles.

Falleció en 2007 a causa de las complicaciones de una enfermedad que le habían diagnosticado cuatro años antes, esclerosis lateral amiotrófica. Trabajó hasta dónde pudo y sufrió cuándo ya no pudo hacerlo.

Su figura es tan importante que en cada aniversario de su nacimiento se celebra el día de la historieta argentina. Su Inodoro Pereyra es tan emblemático como la Mafalda de Quino o el Eternauta de Oesterheld dentro de lo que es la literatura gráfica. Su legado no para de reimprimirse luego de que durante años, sus libros no volvieran a ver la luz por un conflicto judicial entre algunos de sus familiares.

Fontanarrosa, hincha de Rosario Central, amante del fútbol y defensor de las malas palabras, siempre fue muy querido por sus colegas. Cuando, en 2015, a partir de la Ley 27.100, quedó establecido como Dí­a del Humorista el 26 de noviembre, en homenaje al día de su nacimiento, Sendra destacó la relevancia de elegirlo para conmemorar algo tan esencial como el humor: "Me dio mucho gusto que fuera por el nacimiento del Negro, es absolutamente merecido, no solamente porque fue un gran humorista, sino porque revolucionó la forma de hacer humor en la Argentina. Hay méritos sobrados, pero lo que más rescato es que nos hizo reír a todos".

Hoy se cumplen once años de su partida, quizás esté en el lugar que supo soñar alguna vez cuando dijo: "A mí no me va eso del nirvana o los jardines con minas tocando la flauta. A los dos días ya te querés cortar las pelotas. Al Cielo le pondría canchitas y un par de bares, porque en el bar estás en tu casa y a la vez estás balconeando la calle"

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