Lucio A. Ortizortiz.lucio@diariouno.net.arMientras sus compañeros terminaban el recorrido de la vuelta olímpica sobre el césped del estadio Centenario, en un costado se envolvían en un abrazo el DT y un jugador emblema del nuevo campeón de la Copa Libertadores de América. Ahí estaban el volante derecho Carlos Salvador Bilardo y el entrenador Osvaldo Zubeldía. Bilardo, a los 30 años, había logrado el título deportivo más importante de su vida -ya tenía el título de médico ginecólogo-. Era el mayor del plantel de Estudiantes de La Plata y venía de obtener el primer campeonato del club (Metropolitano 1967) y segundo puesto en el Nacional '67. En el transcurso de un año, tras el 2 a 0 contra Palmeiras, en la definición de la serie final de la Copa, en Montevideo, Estudiantes fue campeón la noche del 16 de mayo de 1968. Pero la mayoría de los campeones venían jugando juntos desde las divisiones inferiores del equipo platense. Fueron subcampeones en el torneo de tercera en 1964, un año después lograron el primer lugar y los muchachos pasaron a la reserva. Y en 1966 eran los campeones de la categoría. Vino el envión a primera división y los Pincharratas festejaron con el Metropolitano del '67. La trascendencia los estaba aguardando y los llevó a la Copa Libertadores. El equipo chico pasaba a gran altura a los grandes del fútbol argentino y de América. En la 1ª fase, Estudiantes fue 1° en el grupo 1, por delante de Independiente de Avellaneda y de los colombianos América de Cali y Millonarios de Bogotá. En la 2ª fase volvió a ser el mejor en un grupo, donde estaban los Rojos y Universitario de Lima. En semifinales eliminó a Racing Club (Campeón de la Copa en 1967 e Intercontinental).En la finales lo esperaba Palmeiras de San Pablo. En La Plata se impuso Estudiantes 2-1 con goles de La Bruja Juan Ramón Verón (padre de Juan Sebastián) y Eduardo Flores y para la visita marcó Servilio. En el estadio Pacaembú cayó 3-1 con goles de Tupazinho -2- y Reinaldo y descontó Verón. Y para el partido desempate, en cancha neutral, fue la consagración de Estudiantes. Salió a la cancha con Poletti; Malbernat, Aguirre Suárez, Madero y Medina; Bilardo, Pachamé, Flores; Ribaudo, Conigliaro y Verón. Con los goles de Felipe Ribaudo a los 13' del primer tiempo y de La Bruja Verón a los 37' de la segunda parte ganó 2 a 0.
Hubo grandes festejos en Buenos Aires y los jugadores fueron recibidos como héroes. Debían aguardar la final de la Copa de Europa de Campeones, ya que el 29 de mayo jugaban Manchester United-Benfica en Wembley. De allí saldría el rival de la Intercontinental de meses después. Además de Bilardo, estaba Raúl Horacio Madero (28 años), que también tenía el título en Medicina. Dos doctores en un equipo no es un hecho usual. Años después serían campeones mundiales con Argentina en 1986, uno como DT y otro como médico del plantel. La historia como estudiante de Medicina de Bilardo empezó cuando vivía en La Paternal y jugaba en San Lorenzo. El médico del barrio, el doctor Gandulla, era quien lo llevaba a la cancha en Boedo y fue quien orientó a Carlos a la Facultad de Medicina. Luego, con Bilardo ya recibido de médico, el doctor Gandulla trabajó junto con él en investigaciones sobre el cáncer de recto.
A esta altura, Carlos Bilardo ya sabía lo que era el sacrificio para alcanzar las metas prefijadas. Estudiaba por las noches, a la mañana se iba temprano al hospital para hacer prácticas y por la tarde iba a entrenar. Tuvo la fortuna de tener en sus años de estudiante, a grandes profesores como el doctor Bernardo Houssay (Premio Nobel) y tantos otros.Estos hombres, le enseñaron a Bilardo, no sólo de Medicina, sino también le dieron lecciones de vida, las cuales Carlos fue aplicando con el transcurso del tiempo. Aprendió que hiciera lo que hiciera siempre tenía que ser el mejor y que debía estudiar y perfeccionarse constantemente.Carlos ha citado en muchas oportunidades una frase del doctor René Favaloro que decía "el domingo no leí, me atrasé" y así lo entendió.Aprendió de uno de sus profesores, que para ser médico, debía estar disponible las 24 horas del día y los 365 días del año. Se dio cuenta de que un error podía costar una vida y siempre ha citado una anécdota de la única materia que reprobó en toda su carrera, farmacología.El doctor Camponovo, en un examen le preguntó acerca de la forma, dosis y aplicación de la morfina. Bilardo dio la respuesta que creía correcta a lo que el doctor le contestó: "No siga, ya está, lo mató". La responsabilidad del médico es absoluta.Fue por eso que cuando decidió que su vida era el fútbol, dejó de ejercer profesionalmente la Medicina, en 1976. No obstante, Carlos, cada vez que su tiempo se lo ha permitido, ha leído y ha asistido a cuanto congreso de medicina ha podido.Hoy, si su esposa, Gloria, le dice que le duele la cabeza, Carlos le contesta: "Tomate un analgésico", pero si le dice que el dolor no se le pasa, Bilardo inmediatamente le responde: "Vamos, te llevo al médico".La tenía clara y por eso, influyó tanto en el glorioso Estudiantes.
