Lucio A. Ortiz
La dimensión no la tienen ni los propios protagonistas. Ni los miles de simpatizantes que sumaron 55.000 personas esa mañana en la cancha de Boca. La verdadera dimensión la tiene la historia.
Y la memoria colectiva establecerá que fueron testigos. Lo dijo y lo dirá la presencia real del 27 de setiembre de 1981 cuando por la 3ª fecha del campeonato Nacional de fútbol de la AFA jugaron Boca Juniors y River Plate el clásico mayor del fútbol argentino.
Uno de los partidos de mayor atracción en el mundo del fútbol.
Luego de su consagración como el mejor jugador del Mundial Argentina 1978, estaba tres años después Mario Alberto Kempes vistiendo la camiseta de River Plate. Genio y Matador que sufrieron los holandeses en el partido final. En la defensa estuvo Daniel Passarella, defensor goleador, caudillo y líder. Entre sus manos sintió el calor del oro de la Copa del Mundo recibida en el Monumental.
Y para el equipo local, Boca Juniors, lucía resplandeciente la número diez el que fue campeón mundial juvenil en Japón 1979, distinguido como el mejor de todos los sub 20 del mundo.
Serían compañeros de la Selección argentina en el Mundial de España 1982, pero pasarían cuatro años más para que Diego alcanzara el reflejo sobre su rostro al levantar la Copa del Mundo.
La mañana-mediodía indicó que para Boca Juniors salieron a la Bombonera: Gatti, José María Suárez, Mouzo, Ruggeri y Carlos Córdoba; Jorge Benítez, Krosouski y Diego Maradona; Escudero, Gareca y Perotti. Silvio Marzolini lo dirigía y en la segunda parte ingresó Brindisi por Escudero. En el banco quedaron: Carlos A. Rodríguez, Hugo Alves, Pasucci y Ribolzi.
Don Alfredo Di Stéfano se había vuelto por un tiempo de España para dirigir a River Plate, que salió así: Fillol; Saporiti, Giúdice, Passarella y Jorge García; Bulleri, Gallego y Alonso; Ramón Díaz, Kempes y Commisso. Después Julio Olarticoechea ingresó por Saporiti y Pedro González por Commisso. Quedaron ente los suplentes: Cejas, De los Santos y Héctor López.
El primer gol lo hizo Maradona al recibir un lateral y desde fuera del área, sobre un costado, en lugar del centro le dio al arco y sorprendió a Fillol (PT 20'). Fueron los momentos de dominio de Boca, que pudo alargar el marcador.
A los 19 del ST igualó Kempes con un tiro libre que no pudo retener el Loco Gatti y se le pasó por debajo del cuerpo. Y cuatro minutos después lo bajaron a Kempes en el área y el penal lo convirtió Passarella, al medio y abajo.
La gran jugada del partido la hizo el marcador de punta izquierda Jorge García, que recibió de Alonso y encaró entre tres rivales para sacar un remate cruzado que fue el 3 a 1. Luego de 2 minutos, descontó el Flaco Gareca.
El clásico lo ganó River Plate en tiempos que les daban a sus hinchas dos de las tres tribunas que dan al Riachuelo.
Volviendo a los protagonistas y a la trascendencia, River puso en la cancha a 5 campeones mundiales de 1978 (Fillol, Passarella, Gallego, Alonso y Kempes) , un campeón Mundial juvenil (Díaz) y a Olarticoechea, que sería uno de los campeones de México 1986 junto con Passarella.
Y en Boca estaban entre los titulares y suplentes dos que levantaron la Copa en juveniles (Escudero y Alves) y dos futuros campeones de 1986 (Diego y Ruggeri).
Fue una situación que se produjo cuatro veces durante 1981 en el Metropolitano y Nacional. Una reunión de estrellas y de futbolistas con títulos mundiales que se pudo dar en esas épocas en el fútbol argentino. Todavía quedan miles de hinchas que pueden atestiguar que estuvieron allí. Con orgullo.
El primer torneo lo ganó Boca Juniors y en el segundo certamen fue River Plate el mejor equipo. Quedaron a mano.



