Dafne Botta es el gran personaje de la presente edición de Roland Garros. ¿Quién es? La abuela del argentino Marco Trungelliti. Tiene 90 años y es su fan número 1.
Desde Barcelona, viajaron 1000 km en auto para que el santiagueño llegue a tiempo a disputar el partido de primera ronda como sustituto del lesionado australiano Nick Kyrgios. Trungelliti, un simpático tenista, se ganó el cariño de la prensa y los aficionados por su historia y su carisma pero también por su mejor compañera: la abuela Lela.
El propio tenista reveló este miércoles que, tras ser eliminado en segunda rueda cerró su aventura tomando una cerveza con su abuela. "Mi abuela se tomó una cerveza cuando terminé el partido. Yo también, con ella. Ya esto terminó, no hay más lucky losers, nada más para mí. Tomar una cerveza de vez en cuando está bien y uno no siempre tiene la oportunidad de tomarse una cerveza con su abuela", comentó el número 190 del mundo después de perder con el italiano Marco Cecchinato.
La historia
Trungelliti había perdido el jueves en la última ronda de las clasificaciones, pero fue repescado (lucky loser), aunque había un problema: ya había abandonado París.
Estaba en Barcelona, donde reside, preparándose para ir a la playa, pero la llamada para jugar en Roland Garros le obligó a cambiar totalmente de planes.
Ante los problemas para encontrar plaza en vuelos o en un tren, optó por utilizar un auto de alquiler para emprender un viaje de diez horas en compañía de su hermano, su madre y su abuela de 89 años.
Llegó a tiempo a París, pudo firmar la lista de lucky losers y ganó en primera ronda al australiano Bernard Tomic pese a haber dormido poco más de cuatro horas.
"El revuelo de la prensa por mi viaje lo he hasta disfrutado. Es algo nuevo para mí. Sé que no ha sido por un gran resultado mío, sino más bien por la situación del viaje y por mi abuela", admitió.


