El lado más sensible de una de las figuras de los All Blacks con su hija

Por UNO

Ben Smith es uno de los mejores rugbiers del mundo, acaba de cumplir 33 años y espera formar parte de los All Blacks en el próximo Mundial de Japón.

El neocelandés es jugador de Highlanders, una de las franquicias de su país que compiten en el Súper Rugby, el certamen de equipos más exigente del mundo.

Lejos del estrellato que le concedería su dilatada carrera internacional (76 partidos y 33 tries con la camiseta negra), el talentoso full back estuvo como asistente de sus compañeros en el encuentro ante Hurricanes.

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Ben no solo mostró su humildad llevando el agua y el tee que utiliza el pateador sino que compartió esa tarea con Anabelle, una de sus hijas, quien vistiendo la camiseta número 15 de los Highlanders (la que misma que él utiliza en cada partido)y las medias de su club de origen, ingresó al campo de juego para acompañarlo.

Smith estuvo en el estadio junto a su familia porque se trataba de su último partido en Highlanders ya que después del Mundial jugará en el Pau de Francia.

Un gesto espontáneo y sensible en el medio de la exigencia súper profesional que el deporte impone hoy en día.

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