El 24 de junio no solo vio nacer a Juan Manuel Fangio, Juan Román Riquelme y Lionel Messi: también quedó marcado por dos estallidos de euforia inolvidables en la historia mundialista de la Selección argentina, con goles icónicos de Claudio Paul Caniggia y Maxi Rodríguez.
Italia 1990: la milimétrica asistencia de Maradona y la definición perfecta de Caniggia ante Brasil
El primer gran hito de esta saga con mística mundialista ocurrió el 24 de junio de 1990 en el Stadio delle Alpi de la ciudad de Turín. La Selección Argentina, dirigida técnicamente por Carlos Salvador Bilardo, llegaba sumamente golpeada en lo físico y cuestionada en su rendimiento colectivo para afrontar un durísimo cruce ante un Brasil que asomaba como el claro favorito de la llave y que dominó gran parte del trámite del encuentro.
El relato del plantel sobre aquella cita máxima indica que el primer tiempo de la Albiceleste había sido para el olvido, al punto tal que el entrenador, durante el entretiempo, dejó de lado los ajustes tácticos y las charlas motivacionales para lanzar una frase contundente: "Si se la siguen dando a los de amarillo, vamos a perder".
Sin embargo, cuando promediaba el minuto 36 de la parte complementaria, se frotó la lámpara de la genialidad en el mediocampo. Diego Armando Maradona, arrastrando una severa y dolorosa lesión en su tobillo izquierdo, recibió la pelota en la mitad de la cancha y encaró hacia el arco rival en una apilada memorable que arrastró de manera inmediata las marcas de tres defensores brasileños, abriendo el espacio justo para una asistencia entrelíneas.
El receptor de ese pase quirúrgico fue Claudio El Pájaro Caniggia, quien con su indomable cabellera rubia al viento controló el balón en velocidad y amagó con una frialdad absoluta ante la salida desesperada del arquero Claudio Taffarel.
Con un sutil toque de pierna zurda, mandó la pelota al fondo de la red para decretar el 1 a 0 definitivo que eliminó al clásico rival y desató uno de los festejos más icónicos de la historia nacional; hoy se cumplen 36 años de la histórica conquista.
Alemania 2006: la inolvidable e indomable volea de Maxi Rodríguez ante México
Exactamente dieciséis años más tarde, el destino volvió a elegir el 24 de junio para escribir otro capítulo cinematográfico, esta vez en el Zentralstadion de Leipzig durante el Mundial de Alemania 2006.
El combinado albiceleste conducido por José Néstor Pékerman se medía ante un exigente México comandado por Ricardo La Volpe, en un electrizante cruce que terminó igualado 1 a 1 en el tiempo regular tras los tantos iniciales de Rafael Márquez y Hernán Crespo.
El dramatismo de la llave eliminatoria se estiró hasta el primer tiempo de la prórroga, con el cansancio físico pesando en las piernas de los protagonistas y la tanda de penales asomando como una posibilidad inminente. Fue precisamente en el minuto 98 cuando el capitán Juan Pablo Sorín lanzó un cambio de frente largo y preciso desde la izquierda hacia la banda opuesta, buscando abrir el cerrado cerrojo defensivo azteca.
Ubicado en el vértice derecho del área grande, Maximiliano Rodríguez controló el envío aéreo con el pecho y, sin dejar que el balón tocara el césped, sacó un potente zurdazo cruzado con una técnica de golpeo perfecta. La pelota voló con una parábola hermosa por encima de la estirada inútil del arquero Oswaldo Sánchez para clavarse en el ángulo superior, sellando un golazo descomunal que valió la clasificación a los cuartos de final; hoy se cumplen 20 años de ese grito histórico.
