¿Tenías calor? ¿Querías agua? El universo hizo caso a los pedidos de tantos mendocinos y, por la noche, mandó a la cancha al "jugador número 12".

En el Malvinas, jugó baldazo

El calor agobiante a raíz de los casi 40 grados se hicieron sentir y mucho en el Malvinas Argentinas (y en todo Mendoza).

El vendedor de agua se hizo la noche incluso antes del pitazo inicial del encuentro entre Independiente Rivadavia y River, las mujeres ataron sus cabellos y los hombres lucieron pechos y panzas orgullosos de su buen comer.

Los profes tomaron sus precauciones, los jugadores se hidrataron bien y le hicieron frente al calorcito mendocino hasta que... llegó ella: la tormenta.

Los meteorólogos dirán si era esperada o no. Aquí, en el Malvinas, donde no había meteorólogos (o quizás sí) no la esperaba nadie.

En el entretiempo los globos y papelitos volaron al campo de juego y no por acción de los hinchas sino del fuerte viento que se desató. En el segundo tiempo, la lluvia se volvió brava. Parece que tanto le pedimos al cielo que haga de las suyas en este día caluroso, que nos hizo caso y nos mandó baldazos.

Los hinchas se la bancaron como reyes, y no solo los de la cubierta, eh. Los de la popular enloquecieron con el agua y los de la platea descubierta no se quedaron atrás.

Jugadores y, fundamentalmente, el campo de juego, también soportaron la lluvia, los relámpagos y los truenos bastante bien.

El susto para los espectadores llegó al minuto 38 del segundo tiempo, cuando Nicolás Lamolina llamó a los capitanes pero ambos acordaron seguir el juego. Y aquí estamos, empapados pero alertas porque se sabe que el agua, también juega.

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