Por más entrenamientos, complejos vitamínicos, gimnasios al amanecer, corridas y más corridas en la pista muchas veces en soledad, todo se puede perder por una equivocación.
Por una reacción anticipada, por un acto reflejo, se puede perder lo que se buscó durante tanto tiempo.
Lo que le pasó en el estadio de Daegu, en Corea del Sur, al jamaiquino Usain Bolt es una “falla humana” que ni el más veloz atleta del mundo en la historia pudo controlar.
Porque Usain Bolt, defensor del título y plusmarquista mundial, fue descalificado por una partida en falso en la final de 100 metros del Mundial de atletismo.
El hombre que tiene la mejor marca jamás lograda por un ser humano, con 9 segundos con 58’’ el 16 de agosto de 2009, quedó con una gran amargura después del error.
El triple campeón mundial y olímpico apenas largó por el andarivel número 5 se dio cuenta de la macana que había cometido, al largar antes de la señal de partida, se sacó la camiseta amarilla y verde y la tiró en la pista sintética.
Esta eliminación, sin poder correr sus mágicos 41 pasos hasta la meta, ha sido una de las mayores frustraciones de este natural de Parroquia Trelawny, Jamaica. El Relámpago, de 1,95 metros de altura y 93 kilos, tiene posibilidad de revancha.
Porque correrá los 200 metros, en los que también tiene el récord mundial con 19’19’’ logrado en el Mundial de Berlín 2009. Y con el equipo de su país podrá correr la posta de 4x100 metros, que también tiene la mejor marca del mundo con 37’10’’.
Por más medallas y trofeos que adornen su casa, por más récords que adornen su ego y por más contratos en dólares que firme por publicidades, la partida en falso lo condenará en este Mundial de Corea.
Esa finita distancia de oído, que hace explotar sus músculos en la largada, le impidió ganar otra medalla mundial.
El “factor humano”, con todos los aciertos y errores, seguirá mandando y no perdona ni a los mejores, ni a los dotados ni a los líderes de cualquier ámbito. Tampoco al rey de la velocidad.



